REVOLUCIÓN SILENCIOSA EN EL HOGAR MAGREBÍ

La revolución de los hogares en Marruecos que imita el estilo occidental

La estructura social de Marruecos atraviesa una transformación sin precedentes que redefine el concepto de convivencia. Los últimos datos del Alto Comisionado del Plan (HCP) confirman que el hogar extenso ha dado paso a unidades nucleares más reducidas, mientras la soltería voluntaria y el descenso de la natalidad marcan un punto de inflexión generacional. La figura del "patriarca" se diluye frente a una feminización de la jefatura del hogar que ya alcanza casi el 20%, reflejando una autonomía económica femenina que choca con estructuras sociales en retroceso.

Fez
Fez

El mapa social de Marruecos en 2026 poco tiene que ver con el de hace tres décadas. Según la Encuesta Nacional sobre la Familia, el tamaño medio de los hogares ha caído de forma estrepitosa, situándose en 3,9 personas frente a las 4,6 de hace apenas diez años. Este fenómeno de nuclearización no es solo una cuestión de espacio, sino de mentalidad. La socióloga marroquí Soumaya Naamane Guessous sostiene que estamos ante una evolución lógica donde la educación y la búsqueda de independencia han postergado el matrimonio hasta los 27 años en mujeres y los 31 en hombres.

El dato más disruptivo reside en las expectativas de vida. El 51,7% de los adultos solteros actuales no tiene intención de pasar por el altar. Esta resistencia al enlace tradicional tiene una raíz económica profunda: el coste de la vida y el precio del oro han convertido el rito nupcial en un lujo inalcanzable para muchos. Además, la desconfianza en el sistema público de enseñanza provoca que las parejas jóvenes decidan tener un solo hijo o ninguno, priorizando la capacidad de ofrecer una educación de calidad que el Estado no garantiza.

Universidad de Casablanca
Universidad de Casablanca. Ceremonia graduación

La mujer marroquí ha entrado de lleno en la modernidad, asumiendo responsabilidades tradicionalmente masculinas incluso cuando no trabaja fuera de casa. Sin embargo, este avance se topa con un muro: la falta de infraestructuras y un modelo masculino que aún se resiste a la corresponsabilidad doméstica. La soledad de la mujer en la gestión del hogar nuclear, sin la red de apoyo de la familia extensa de antaño, genera una tensión social que urge a una remodelación profunda de las políticas públicas. El individualismo no es una elección, sino el resultado de un ritmo de vida que ya no permite el retorno de inversión emocional que suponían los hijos en el pasado.

Portada