El bloqueo de Estados Unidos fractura el comercio mundial en sus primeras 24 horas
Washington y Teherán miden sus fuerzas en el Estrecho de Ormuz mientras China tacha la maniobra de irresponsable y Arabia Saudí exige una negociación inmediata para evitar el colapso energético.
El despliegue de la administración de Donald Trump en las costas iraníes ha alterado el tablero geopolítico en apenas un día de operaciones. Según el Mando Central de los Estados Unidos (CENTCOM), la vigilancia extrema de más de 10.000 efectivos y decenas de embarcaciones de guerra ha logrado que seis buques mercantes desistieran de su ruta original, retornando a puertos persas tras recibir órdenes directas de la Armada estadounidense.
Pese al férreo control que asegura ejercer la Casa Blanca, la inteligencia británica y los datos de seguimiento marítimo detectaron brechas en el cerco. Al menos cuatro embarcaciones vinculadas a la República Islámica lograron cruzar el Estrecho de Ormuz durante la jornada del martes. Entre estos navíos figuran dos que procedían directamente de instalaciones portuarias iraníes, lo que pone en entredicho la impermeabilidad absoluta del bloqueo anunciada por el Pentágono.
La comunidad internacional ha reaccionado con una mezcla de hostilidad y cautela. Pekín ha calificado la acción de peligrosa, mientras que el secretario general de la ONU, António Guterres, ha recordado que el derecho internacional de navegación debe prevalecer. En paralelo, la economía británica comienza a sentir el impacto; las previsiones del FMI sitúan al Reino Unido como la nación avanzada más castigada por este choque energético, lo que ha provocado que Trump inste a Londres a reactivar las extracciones en el Mar del Norte con su ya conocido lema de producción masiva de crudo.
En el plano diplomático, el escenario es contradictorio. Mientras los embajadores de Israel y Líbano concluyen reuniones en Washington buscando una paz que neutralice la influencia de Hezbollah, el presidente estadounidense ha sugerido que las conversaciones con Teherán podrían retomarse en Pakistán de forma inminente. No obstante, la milicia libanesa mantiene su ofensiva con proyectiles contra asentamientos israelíes, condicionando cualquier tregua al cese de la presión militar de la coalición.