RETROCESO EN EL USO DEL CATALÁN

La lengua propia de las Illes Balears sufre una recesión histórica en el ámbito social y económico

La Obra Cultural Balear alerta sobre la situación preocupante que atraviesa el idioma, donde incluso en los núcleos familiares se ha detectado una transición masiva hacia el castellano. Tras cuatro décadas de vigencia de la Ley de Normalización Lingüística, las instituciones y entidades civiles reclaman una actualización urgente de las políticas de acogida lingüística para frenar la pérdida de hablantes.

Xerrada con la OCB
Xerrada con la OCB

El 29 de abril de 1986 marcó un hito con la aprobación unánime de una normativa que buscaba dotar de oficialidad real al catalán en el archipiélago. Cuarenta años después, el balance es agridulce. El presidente de la OCB, Antoni Llabrés, describe un escenario de "avances e incumplimientos flagrantes". Si bien la administración pública, la enseñanza y los medios de comunicación han integrado la lengua como eje vertebrador, otros sectores permanecen estancados o en clara regresión.

El diagnóstico compartido en el debate celebrado en Ca n’Oleo apunta a factores demográficos y jurídicos. El crecimiento poblacional extraordinario de las últimas décadas no ha ido acompañado de estrategias institucionales que fomenten la integración cultural de los nuevos residentes. A esto se suma, según la profesora Maria Ballester, un "techo de vidrio jurídico" impuesto por un modelo de bilingüismo asimétrico y una jurisprudencia del Tribunal Constitucional que limita la capacidad de actuación de las instituciones baleares.

En el ámbito estrictamente político, el análisis retrospectivo del periodista Joan Riera recuerda que la ley nació de un consenso entre el centro-derecha regionalista y la derecha, una lógica de pactos alejada de la polarización actual. Sin embargo, el presente muestra grietas en ese acuerdo histórico. El actual director general de Cultura y alacalde de Alaró, Llorenç Perelló, defiende la vigencia del espíritu de la norma, aunque justifica medidas recientes como la flexibilización del requisito lingüístico en el sector sanitario para garantizar la prestación de servicios básicos.

Cartel SI A LA LLENGUA
Cartel SI A LA LLENGUA

La preocupación más profunda reside en el uso social. Beatriu Defior advierte de una "fatiga de materiales" en el modelo educativo y una falta de mecanismos de garantía en el sector privado. La ausencia de una regulación robusta en los derechos de los consumidores y la transformación del ecosistema tecnológico han dejado al catalán en una posición de vulnerabilidad frente a las grandes lenguas globales. La conclusión de los expertos es unánime: no basta con tener la ley; la supervivencia del idioma depende de una aplicación valiente que se adapte a una Mallorca que ya no es la de 1986.

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