ISRAEL PISA EL ACELERADOR

Netanyahu exige el desarme total de Hizbolá para frenar la ofensiva en Líbano

Israel endurece su postura política mientras mantiene la maquinaria bélica a pleno rendimiento sobre territorio libanés. Benjamin Netanyahu ha condicionado cualquier acuerdo de cese de hostilidades a la neutralización operativa de la milicia chií, una exigencia que llega tras un bombardeo masivo en Beirut con un balance de víctimas que supera los 300 fallecidos. El primer ministro israelí desmiente la existencia de una tregua inminente y advierte que las operaciones militares continuarán con fuerza hasta garantizar la seguridad en su frontera norte.

Periodista asesinado ayer en el Líbano
Periodista asesinado ayer en el Líbano

El tablero de control en Oriente Próximo ha dado un vuelco en las últimas horas. Benjamin Netanyahu ha instruido a sus negociadores para alcanzar un pacto en Líbano, pero con una cláusula innegociable: el desarme absoluto de Hizbolá. Esta orden, que fuentes de la oficina del primer ministro confirman como eje central de la nueva estrategia, busca eliminar la capacidad de respuesta del grupo armado antes de silenciar las baterías de artillería. Mientras tanto, la capital libanesa intenta asimilar el impacto de uno de los ataques más feroces de los últimos meses, donde las autoridades sanitarias de Beirut ya contabilizan 303 muertos en un solo ciclo de incursiones aéreas.

Desde Londres, el primer ministro británico ha calificado estas acciones como injustificables, exigiendo una pausa inmediata que Israel, por ahora, ignora. La confusión reina en los despachos gubernamentales de Líbano, donde se daba por sentada la apertura de un corredor diplomático que frenara el desastre, solo para encontrarse con una nueva oleada de misiles sobre sus barrios residenciales. Los informes de la BBC y ABC coinciden en que la presión internacional aumenta, pero Netanyahu mantiene el pulso, insistiendo en que no hay un alto el fuego real sobre la mesa.

Líbano bajo los ataques de Israel
Líbano bajo los ataques de Israel

La crisis trasciende las fronteras físicas y se adentra en el trauma generacional. Organizaciones humanitarias alertan sobre las secuelas psicológicas en la infancia, mientras las rutas comerciales en el Estrecho de Ormuz operan bajo una vigilancia extrema ante el temor de una respuesta regional coordinada. El despliegue de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) no solo busca objetivos tácticos, sino que persigue un cambio en la arquitectura de poder en Líbano, forzando a Beirut a elegir entre la soberanía controlada por la milicia o un acuerdo de paz bajo condiciones impuestas por Tel Aviv. La comunidad internacional observa con escepticismo una negociación que nace bajo el estruendo de las explosiones y la negativa de Hizbolá a entregar su arsenal.

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