EL FÚTBOL DICE BASTA

Palma busca como blindar el fútbol contra los violentos mientras la justicia aleja al padre que apaleó a un menor en el campo del Lloseta

El I Congreso contra la Violencia en el Deporte arranca hoy en Mallorca marcado por la agresión de un padre a un niño de 12 años, un suceso que ha acelerado la necesidad de aplicar medidas judiciales y federativas drásticas para erradicar a los agresores de las gradas mallorquinas.

Congreso contra violencia en el deporte
Congreso contra violencia en el deporte

El fútbol balear se ha plantado. La coincidencia no puede ser más dramática ni necesaria: mientras el I Congreso contra la Violencia en el Deporte reúne hoy en Palma a la cúpula de la RFEF, jueces y fiscales, la actualidad judicial ponía rostro a la lacra que intentan combatir. La jueza de Inca ha dictado una orden de alejamiento para el hombre de 46 años detenido por propinar una paliza a un niño de 12 años durante un partido en Lloseta. El agresor, que ha quedado en libertad con cargos, tiene prohibido acercarse a la víctima, simbolizando la respuesta contundente que el sector exige ante comportamientos intolerables.

cartel violencia deporte
cartel violencia deporte

Este Congreso, impulsado por el presidente de la FFIB, Jordi Horrach, nace con la urgencia de convertir la reflexión en acción. La presencia de figuras como el fiscal de menores José Díaz Cappa y el director jurídico de la RFEF, Jordi Aparisi, subraya que la violencia en el deporte ha dejado de ser un problema disciplinario para ser una prioridad judicial. El debate, que cuenta con la participación del CEO del RCD Mallorca, Alfonso Díaz, y el presidente de los árbitros, Fran Soto, busca establecer protocolos que impidan que episodios como el de Lloseta vuelvan a manchar el fútbol base.

La jornada no solo analiza el castigo, sino la raíz del conflicto. Con las ponencias de Jero García y Emilio Duró, el encuentro pretende sacudir conciencias en un momento donde la presión sobre los menores y los colegiados ha alcanzado niveles críticos. El objetivo es nítido: que el caso de Lloseta sea el último y que la "tolerancia cero" deje de ser un lema para convertirse en una realidad blindada por la ley y el estamento federativo. Mallorca lidera hoy una ofensiva para expulsar, de una vez por todas, a los violentos del entorno de nuestros hijos.

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