(ÚLTIMA HORA) Israel acusa a Irán de violar el alto el fuego con el lanzamiento de misiles tras el anuncio de Trump
La tregua de dos semanas entre Washington y Teherán pende de un hilo apenas unas horas después de su entrada en vigor. Mientras Donald Trump celebraba un "día histórico para la paz", las sirenas de alerta aérea han vuelto a resonar en ciudades como Haifa y Beersheba, donde los sistemas de defensa israelíes han interceptado proyectiles balísticos procedentes de territorio iraní. La oficina de Benjamin Netanyahu ha reaccionado con una mezcla de furia y escepticismo, advirtiendo que su ejército no permanecerá impasible ante lo que consideran una "capitulación estratégica" de la Casa Blanca que permite a los ayatolás seguir golpeando mientras el mundo celebra un respiro ficticio
El optimismo de Washington choca frontalmente con la realidad de los radares en Tel Aviv. Según confirman fuentes militares a Reuters y The Jerusalem Post, Irán ha lanzado varias salvas de misiles contra territorio israelí y objetivos en Bahréin y Arabia Saudita en los minutos posteriores a que el alto el fuego fuera oficial. Esta actividad hostil ha provocado un incendio en una zona petroquímica de la región, echando por tierra la narrativa de una "desescalada inmediata" que Trump intentó imponer mediante su ultimátum en redes sociales.
El malestar en el gabinete de guerra israelí es profundo. Fuentes diplomáticas sugieren que Israel se siente traicionado por la rapidez con la que Trump ha aceptado el plan de diez puntos de Irán para evitar un conflicto a gran escala que, según analistas como Trita Parsi, podría "destruir su presidencia". Para el gobierno de Netanyahu, este cese de hostilidades es una trampa de Teherán para reorganizar sus defensas y asegurar la supervivencia del régimen de Mojtaba Khamenei tras semanas de bombardeos sobre sus infraestructuras energéticas.
A esta tensión se suma la fractura total sobre el frente del Líbano. Mientras Pakistán —mediador clave— afirma que la tregua incluye todas las zonas de conflicto, Israel ha dejado claro que Hezbollah sigue siendo un objetivo legítimo y que sus tropas no abandonarán el sur de la frontera. Con los mercados petroleros en una montaña rusa de incertidumbre y la desconfianza mutua en niveles críticos, los catorce días de paz parecen ahora un margen demasiado optimista para una región donde el fuego nunca llegó a apagarse del todo.