CORRUPCIÓN: EL GIRO QUE LO CAMBIA TODO

El "ventilador" de Aldama apunta a Baleares: el pacto que acorrala a Armengol

Víctor de Aldama se pliega ante la Fiscalía y, según su propia confesión, admite haber repartido mordidas del 50% con la cúpula de Transportes. Estos indicios de organización criminal, que ya están en manos del Supremo, dinamitan el relato de Francina Armengol, cuya gestión en las islas aparece ahora como una pieza clave en el engranaje bajo sospecha.

El "ventilador" de Aldama apunta a Baleares: el pacto que acorrala a Armengol
Armengol en el Consolat en la pandemia
Armengol en el Consolat durante la pandemia

Terremoto en el tablero judicial! Víctor de Aldama ha decidido tirar de la manta, y su confesión amenaza con provocar un efecto dominó que llega directo al corazón de la política balear. En un escrito de defensa que funciona como una auténtica bomba de relojería, el empresario reconoce, según su declaración, que actuó como cabecilla de una presunta organización criminal. Lo que relata no es solo un escándalo de dinero; es, siempre según su versión, una traición sistemática a los recursos públicos.

Pedro Sanchez y Victor de Aldama
Pedro Sanchez y Victor de Aldama

Aldama mantiene en su escrito judicial que pactó con José Luis Ábalos y Koldo García el reparto de las ganancias: un 50% del botín para los políticos, según detalla el escrito al que ha tenido acceso ABC. El comisionista admite haber percibido 6,6 millones de euros por contratos de mascarillas, muchos de los cuales, según los indicios, se habrían fraguado bajo el mandato de Francina Armengol en Baleares. La implicación para la hoy presidenta del Congreso es, cuando menos, comprometida: si se confirma el relato de Aldama sobre la existencia de una trama organizada para obtener contratos mediante "información privilegiada", la compra de las mascarillas defectuosas por 3,7 millones de euros en las islas podría dejar de verse como un error para ser analizada como un eslabón necesario de la red.

Baleares, según se desprende de estos nuevos indicios, habría funcionado como un pulmón financiero para una banda que, siempre según el relato del confeso, pagaba lujos personales —incluyendo el alquiler de la pareja del ministro— con fondos que debían protegernos del virus. La confesión ratifica que las directrices presuntamente venían de arriba, desde donde se habría presionado para que el Govern de Armengol aceptara un material que acabó inservible. Pero Aldama va más allá y detalla presuntos pagos en efectivo en establecimientos públicos y sobornos mensuales para garantizarse el "hilo directo" con el poder.

Armengol Y Ábalos
Armengol Y Ábalos

Este reconocimiento de hechos por parte de Aldama —cohecho y aprovechamiento de información privilegiada— deja la anterior línea de defensa de Armengol en una situación de extrema debilidad. Ya no resulta tan sencillo sostener que el Govern fue una víctima ajena; ahora, el propio cerebro de la operación confiesa judicialmente que el sistema estaba diseñado para el saqueo desde dentro. Con el juicio en el horizonte, Aldama busca clemencia confesándolo todo. El cerco sobre la gestión de la expresidenta balear se estrecha de forma asfixiante ante unos indicios que sitúan a sus interlocutores directos en el centro de la diana judicial.

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