Choque frontal en la izquierda: el ‘huracán’ Rufián desata el desconcierto en Més per Mallorca por el uso del burka
Gabriel Rufián ha dinamitado el discurso de la izquierda periférica con unas declaraciones incendiarias que han dejado a Més per Mallorca en una posición comprometida. Mientras el líder de ERC califica el burka de "salvajada" y exige una izquierda laica valiente que no invisibilice a las mujeres, en las Islas el discurso se fragmenta. La tensión crece en los ayuntamientos y en el Parlament, donde la coherencia ideológica del pactismo de izquierdas parece colgar de un hilo ante la presión social y política por la prohibición del velo integral.
La izquierda española y mallorquina vive un momento de fractura interna sin precedentes. Gabriel Rufián, habitualmente aliado estratégico de la formación ecosoberanista, ha lanzado un dardo directo al corazón del debate feminista y laicista: "El burka es una salvajada. Si somos izquierda laica de verdad, no podemos permitir que se invisibilice a las mujeres". Estas palabras, cargadas de un rigorismo republicano, han caído como una bomba en las islas, donde la postura de Més per Mallorca es mucho más ambigua y, para muchos, desconcertante.
El líder de Més, Lluís Apesteguia, ha tratado de esquivar el bulto cargando contra el PP y Vox, acusándoles de protagonizar un "pulso" de radicalismo. Sin embargo, el silencio —o la tibieza— ante la contundencia de Rufián evidencia una grieta profunda. ¿Cómo puede ser que la "izquierda laica" que pregona Rufián sea tan distinta a la que defiende Més en instituciones como el Ayuntamiento de Manacor?
En Manacor, el pleno municipal rechazó recientemente la prohibición del velo integral en espacios públicos. Esta decisión ha generado un clima de indignación y perplejidad entre la ciudadanía que no entiende por qué los socios naturales de ERC en Baleares votan en sentido contrario a la "liberación de la mujer" que reclama el portavoz catalán. La sensación de desconcierto es total: mientras Rufián apela a los valores universales de la Ilustración y el feminismo de clase, Més per Mallorca se enreda en debates sobre la "estigmatización", dejando una puerta abierta a una práctica que el propio Rufián tacha de "barbarie".
Fuentes cercanas a la formación ecosoberanista admiten, bajo anonimato, que el "efecto Rufián" ha hecho daño. Las bases se preguntan si se ha perdido el norte laico en favor de un multiculturalismo que acaba siendo cómplice de la opresión. El contraste es flagrante: en Madrid se pide firmeza; en Mallorca, se practica el funambulismo político. ¿Es el burka una elección personal o una cárcel de tela? La izquierda mallorquina, hoy más que nunca, parece no tener una respuesta única, mientras el fantasma de la indefinición ideológica recorre los pasillos del Parlament.
Este panorama de contradicciones internas ha dejado un flanco abierto que otras formaciones están aprovechando para marcar un perfil propio, nítido y sin complejos. El posicionamiento estratégico de Coalició Per Mallorca, alineado con la corriente de Junts bajo el lema "Ni burka ni Vox", ha impactado directamente en la línea de flotación de la militancia de Més per Mallorca. Este discurso, que rechaza frontalmente tanto el integrismo religioso como el radicalismo de la ultraderecha, ha calado hondo en un sector de las bases ecosoberanistas que se siente huérfano de una defensa firme de los valores occidentales y el laicismo. El desconcierto es tal que muchos militantes miran ahora con interés una propuesta que promete orden, identidad y libertad sin las ataduras de un multiculturalismo que, a la luz de las palabras de Rufián y los hechos de Manacor, parece haber sumido a Més en una parálisis ideológica irreversible.