UN GIRO POLÍTICO E IDEOLÓGICO SIN PRECEDENTES QUE SACUDE AL MUNDO
Trump rompe el tablero: prohíbe a los fondos buitre comprar casas mientras Balears se asfixia
El presidente de EE.UU. lanza un órdago histórico contra los gigantes financieros como Blackstone para salvar el "sueño americano", una medida de protección extrema que deja en evidencia la parálisis política en España. Mientras en las islas los "megatenedores" controlan ya el 21% del alquiler, Trump aplica la receta que, en Madrid el PSOE y SUMAR no se atreven a tocar: las casas son para las personas, no para los fondos buitre.
Terremoto en el mercado inmobiliario global. Donald Trump ha dinamitado las reglas del capitalismo salvaje con un anuncio que ha dejado en shock a Wall Street: prohibirá por ley que los grandes fondos de inversión y corporaciones compren viviendas unifamiliares. El objetivo es tan simple como agresivo: frenar la escalada de precios y devolver las llaves de los hogares a las familias. "La gente vive en casas, no las corporaciones", sentenció el magnate, provocando un desplome inmediato en bolsa de gigantes como Blackstone (-9,3%) e Invitation Homes (-7,8%).
Este movimiento supone un cambio de paradigma ideológico que resuena con fuerza en Balears, el epicentro de la emergencia habitacional en Europa. Mientras Trump adopta una postura proteccionista y garantista de los derechos ciudadanos frente al capital, en las islas la situación es crítica. Según los últimos datos, aunque los grandes tenedores poseen el 4,5% del parque total, su poder real es devastador: los "megatenedores" (propietarios de más de 50 casas) controlan ya el 21% de la oferta de alquiler.
La paradoja es total. En Baleares, donde el acceso a la vivienda es un derecho casi extinto para los jóvenes, la izquierda política se limita a medidas de contención de precios que a menudo chocan con la realidad jurídica. Trump, desde el flanco derecho, ha tomado el camino de la prohibición directa a la especulación corporativa, una medida que en España se tildaría de "intervencionista" o "radical", pero que el republicano vende como la única forma de salvar el futuro de los jóvenes estadounidenses.
En las islas, la compra profesional se ha disparado: el 14% de las operaciones recientes han sido realizadas por empresas, no por familias. La escasez de oferta y la presión de estos fondos, que tienen capacidad para "aguantar" precios altos sin necesidad de alquilar, está asfixiando a Palma e Ibiza. Mientras tanto, el mundo mira a Davos, donde Trump detallará un plan que promete ser el más "agresivo de la historia".
¿Es este el principio del fin para los fondos buitre? La medida de Trump no solo ataca la inflación; ataca la raíz del problema: la mercantilización de un derecho básico. En Balears, el debate está servido: si el paladín del capitalismo puede prohibir que los bancos compren casas, ¿qué impide al PSOE y SUMAR hacer lo mismo?
