UNA GENERACIÓN CONTRA LAS CUERDAS

El nuevo hachazo urbanístico que termina de asfixiar a los jóvenes: Mallorca, al borde del colapso habitacional

El sueño de la vivienda propia se ha convertido definitivamente en un imposible. La entrada en vigor del nuevo Código Técnico de Edificación (CTE) ha disparado los costes de construcción a niveles prohibitivos, golpeando con crueldad a una juventud que ya no tiene dónde refugiarse. En una Mallorca asfixiada por la sobrepoblación, el mercado inmobiliario salta por los aires, dejando a miles de ciudadanos atrapados en una isla que ya no parece suya.

Promoción pisos Mallorca
Promoción pisos Mallorca

Fue la crónica de una muerte anunciada, pero no por ello duele menos. Durante los últimos meses, el sector inmobiliario español aguantó la respiración ante lo que hoy ya es una realidad devastadora. Según informó el portal Negocios.com, las nuevas exigencias normativas del Código Técnico de Edificación han elevado de forma drástica el precio de salida de las promociones. Lo que sobre el papel nació como una mejora en la sostenibilidad, en la calle se traduce en un muro de cemento y facturas que los jóvenes mallorquines no pueden saltar.

El impacto és global, pero en Mallorca la situación alcanza tintes dramáticos. La isla, que ya sufría una presión demográfica sin precedentes y una sobrepoblación que devora sus recursos, ha visto cómo el precio del metro cuadrado se convertía en un artículo de lujo para coleccionistas. "Nos han echado de nuestra casa", relataban los testimonios más desgarradores en redes sociales. La combinación de una normativa más rígida, una población que no deja de aumentar y la falta de suelo en un territorio insular saturado ha creado la tormenta perfecta.

Recreación aerea Mallorca
Recreación aerea Mallorca

Las cifras que manejan los expertos son demoledoras. Mientras la administración defiende la "eficiencia energética", miles de jóvenes mallorquines se han visto obligados a compartir pisos minúsculos o, en el peor de los casos, a abandonar la isla que los vio nacer.

És un golpe al corazón de la clase media-baja. Mallorca, convertida en un parque temático y en un búnker inalcanzable para sus residentes, ha empezado a expulsar a su motor más joven. La indignación corre como la pólvora en los portales digitales: el nuevo CTE no solo ha traido mejores aislamientos, también el fin de las esperanzas para toda una generación que vio cómo su futuro se desmorona entre ladrillos de oro, sobrepoblación y normativas asfixiantes.