LA CARA 'B' DE LA BOMBA DEMOGRÁFICA. "Pagamos impuestos de lujo para vivir en un vertedero"
"Mierda, orines y miedo": Pere Garau se levanta este viernes contra el abandono de Palma
El barrio más poblado de Palma dice "basta" este viernes. La Asociación de Vecinos convoca una marcha de urgencia desde la plaza Miquel Dolç para denunciar el colapso de una zona donde la sobrepoblación ha traído consecuencias devastadoras: orines en los portales, alcohol a las 8 de la mañana y una "ciudad de dos velocidades" que las autoridades ignoran mientras los residentes agonizan entre la suciedad.
La paciencia se ha terminado en Pere Garau. Este viernes 12, a las 19:00 horas, los vecinos tomarán las calles en un recorrido desde la plaza Miquel Dolç hasta la plaza de las Columnas —zona cero del conflicto— para exigir dignidad. No piden lujos, piden higiene. La manifestación nace del hartazgo ante un barrio que, según denuncian sus propios habitantes, ha sido abandonado a su suerte por las instituciones.
Los testimonios son desgarradores y dibujan un escenario de degradación absoluta. "Es brut, brut, brut (sucio, sucio, sucio)", lamenta una vecina histórica, que describe cómo las calles se han convertido en un baño público donde "se pixan a los portales" y el consumo de alcohol comienza al amanecer. La sensación de injusticia es palpable: pagan los mismos impuestos que en zonas exclusivas como Jaume III, pero reciben servicios de tercera clase.
El problema de fondo, según relatan residentes como Joana María, es una superpoblación descontrolada que ha desbordado los servicios públicos. "Donde antes había uno, ahora somos cuatro", explica, señalando que la falta de civismo ha llegado a extremos insostenibles, con actos de obscenidad pública en plena plaza de las Columnas ante la pasividad de una policía que, denuncian, está "atada de manos" por la burocracia.
Mientras la Administración mira hacia otro lado, Pere Garau se asfixia. La marcha de este viernes no es solo una protesta, es un grito de auxilio de 25.000 personas que se niegan a ser los ciudadanos olvidados de una isla colapsada.
