TORMENTA EN LOS SURTIDORES DE LAS ISLAS

El diésel castiga a Mallorca: la guerra en Irán dispara el precio por encima de la gasolina

El bolsillo de los mallorquines sufre un nuevo revés ante el surtidor. La escalada bélica en Oriente Próximo ha provocado un vuelco en el mercado energético: el gasóleo ya es más caro que la gasolina 95. Mientras el bloqueo en el Estrecho de Ormuz estrangula el suministro global, en las estaciones de servicio de la isla la inestabilidad se traduce en facturas que asfixian a transportistas y familias 
Autonetoil
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Las estaciones de servicio del archipiélago registran una anomalía técnica en sus paneles de precios desde el lunes. Repostar diésel requiere ahora un desembolso superior a los 1,78 euros por litro en diversos puntos de la geografía insular, sobrepasando el coste de la gasolina sin plomo. Este fenómeno, denominado técnicamente como price reversal, responde a una coyuntura donde la geopolítica impacta directamente en el consumidor balear sin filtros previos.

 El conflicto armado de Estados Unidos e Israel contra Irán ha fracturado la estabilidad del crudo Brent. Sin embargo, el diésel recibe un castigo más severo por tres factores específicos: la parálisis de las exportaciones de China, el déficit estructural de refinerías en suelo europeo y la inseguridad en el Estrecho de Ormuz. Por este punto geográfico transita el 20% del crudo mundial; su cierre parcial ha elevado la cotización del gasóleo un 24% en siete días.

Infografia de los ataques alrededor del estrecho de Ormuz
Infografia de los ataques alrededor del estrecho de Ormuz

Alarma en el sector productivo balear

La onda expansiva alcanza la economía de Mallorca con una intensidad inédita. La Asociación de Constructores de Baleares ha emitido un comunicado de urgencia advirtiendo que el incremento de 30 céntimos por litro compromete la ejecución de las obras públicas y privadas en el archipiélago. "El coste operativo de una excavadora ha aumentado 100 euros por jornada respecto a la semana anterior", detallan fuentes sectoriales.

Por su parte, los transportistas de las islas, cuya estructura de gastos fijos depende en un 40% del carburante, prevén un encarecimiento inmediato de la logística de distribución. Al carecer Baleares de centros de refinado propios, la dependencia de la importación de derivados agrava la vulnerabilidad local. Europa, mantiene una producción excedentaria de gasolina pero sufre una carencia crónica de gasóleo que la guerra actual ha transformado en un problema de abastecimiento real.

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