Entra en vigor el mayor pacto comercial entre la Unión Europea y Mercosur
Este viernes 1 de mayo ha comenzado la aplicación provisional del tratado de libre comercio entre la Unión Europea y el bloque sudamericano, una alianza que integra a más de 700 millones de personas. Tras un cuarto de siglo de negociaciones, el acuerdo suprime de forma inmediata o progresiva el 90% de los aranceles, facilitando el flujo de mercancías en sectores estratégicos como la automoción, la tecnología y la agroindustria.
La firma definitiva del pacto el pasado 17 de enero en América del Sur ha culminado en una implementación administrativa que busca blindar las relaciones transatlánticas. Según fuentes de la Comisión Europea, la medida responde a una necesidad de diversificar mercados y reducir la dependencia de potencias como China, especialmente en el suministro de minerales críticos. En un escenario de proteccionismo creciente en Estados Unidos, Bruselas y las capitales de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay apuestan por el multilateralismo para estabilizar sus balanzas comerciales.
Los beneficios inmediatos se centran en la industria europea. El sector del automóvil, que soportaba gravámenes del 35%, verá una reducción gradual hasta su eliminación total en un plazo de entre 15 y 18 años. Asimismo, productos de alto valor como los vinos espumosos quedan exentos de tasas desde hoy mismo, mientras que la maquinaria y los fármacos ganarán competitividad en el mercado austral de forma escalonada.
Sin embargo, la activación del acuerdo no está exenta de fricciones. El Parlamento Europeo, respaldado por grupos ecologistas y agrarios de países como Francia y Polonia, mantiene un recurso ante el Tribunal de Justicia de la UE. Los detractores alertan sobre el impacto ambiental en la selva tropical y la posible competencia desleal para los ganaderos europeos. Para mitigar estos temores, la UE ha activado cláusulas de salvaguarda que permiten suspender ventajas arancelarias si las importaciones de carne o azúcar desestabilizan los precios internos.
Desde la óptica sudamericana, el presidente brasileño Lula da Silva ha ratificado el texto mediante decreto, subrayando que es una herramienta de defensa ante los aranceles unilaterales externos. El pacto establece cuotas estrictas: 99.000 toneladas de carne de vacuno y 180.000 de pollo anuales bajo condiciones preferenciales, siempre sujetas a estrictos controles fitosanitarios en las fronteras europeas para garantizar la seguridad alimentaria.
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