MADURO ANTE EL MARTILLO DE MANHATTAN
El sheriff de Trump y un juez de 92 años contra Maduro: los detalles secretos del juicio del siglo en Nueva York
Máxima alerta en la Gran Manzana. Nicolás Maduro ya está en el interior del tribunal federal de Manhattan para enfrentarse a cargos que podrían enterrarlo de por vida en una cárcel de máxima seguridad. En una sala blindada, el destino de Maduro está en manos de Alvin Hellerstein, un juez veterano de 92 años conocido por su mano de hierro en casos vinculados al 11-S y al propio Donald Trump. Mientras, el fiscal Jay Clayton, el hombre de confianza del presidente estadounidense, lidera una acusación que busca no solo justicia, sino una victoria política total y un cambio en el viejo orden mundial.
EL DUELO DE TITANES EN LA SALA 11D
La escena parece sacada de un thriller de Hollywood. Nicolás Maduro, despojado de su banda presidencial y vistiendo un traje oscuro desgastado, ha entrado en la sala bajo la mirada gélida de Alvin Hellerstein. Según detalla el Washington Post, el juez Hellerstein es una leyenda viva de la judicatura neoyorquina: a sus 92 años, ha manejado desde los litigios más complejos del atentado a las Torres Gemelas hasta casos de genocidio en Sudán. Su reputación de "no aceptar tonterías" en su estrado tiene al equipo legal de Maduro en vilo.
Frente a él, el fiscal Jay Clayton. Fuentes de Fox News lo describen como el "Sheriff de Wall Street" reconvertido en el "Cazador de Dictadores". Clayton, que fue jefe de la SEC durante el primer mandato de Trump y ahora lidera la fiscalía más poderosa del mundo (SDNY), ha preparado un expediente de miles de páginas que vincula directamente a Maduro con el envío de toneladas de cocaína a EE.UU. a través del Cártel de los Soles.
UNA DEFENSA DE "ALTO VOLTAJE"
La gran sorpresa de la jornada ha sido la presencia de Barry Pollack. El abogado, famoso por haber arrancado de las garras de la justicia la libertad de Julian Assange, es ahora el escudo de Maduro. Según la BBC, Pollack planea una estrategia agresiva: cuestionar la legalidad de la captura de Maduro en suelo venezolano, calificándola de "secuestro internacional" ejecutado por fuerzas especiales.
Sin embargo, los pasillos del tribunal susurran una anécdota estremecedora: Hellerstein ya sentenció el año pasado al general Clíver Alcalá a 21 años de prisión por cargos similares. El precedente no puede ser más oscuro para el líder caribeño. Mientras tanto, The New York Times informa que Cilia Flores, "la primera combatiente", también espera su turno en una celda contigua, visiblemente afectada.
VENEZUELA: ENTRE EL CAOS Y LA INCERTIDUMBRE
Fuera de la burbuja judicial, la noticia ha provocado un terremoto. ABC News ha captado las declaraciones de una María Corina Machado, quien no ha dudado en personificar el éxito de la operación en la figura de Donald Trump. "Es el cumplimiento de la ley frente a la tiranía", ha declarado, mientras calla sobre el desprecio que Trump le dedicó ayer, otorgando a su archi enemiga Delcy Rodriguez la autoridad para pilotar la transición. El sentimiento en las calles de Caracas, según corresponsales de la BBC, es una mezcla de estupefacción y temor a represalias de los grupos paramilitares que aún resisten. Hoy, en Nueva York, no solo se juzga a un hombre; se está decidiendo el final de una era que ha marcado la geopolítica de Latinoamérica.
