Prisión sin fianza para el 'narcomensajero' de Palma que enviaba droga por correo
La Guardia Civil blinda el aeropuerto de Palma ante las nuevas rutas del narcotráfico postal. La unidad UDAIFF intercepta un cargamento de 25 kilos de hachís y 3 de cocaína gracias a los protocolos de análisis de riesgos en mercancías. El detenido, un palmesano de 43 años, ya ha ingresado en prisión sin fianza tras un registro domiciliario con perros especialistas.
El Aeropuerto de Son Sant Joan no es solo una puerta para turistas; es también el escenario de una guerra silenciosa contra el tráfico de estupefacientes. La Unidad de Análisis e Investigación Fiscal y de Fronteras (UDAIFF) de la Guardia Civil ha asestado un golpe definitivo a una de las rutas más escurridizas: el envío postal de droga camuflada.
La operación estalló el pasado miércoles 18 de febrero. El éxito no fue casualidad, sino fruto de los protocolos técnicos de inspección que la UDAIFF aplica de forma sistemática. Mediante el uso de escáneres de rayos X de última generación y el análisis de patrones de envío sospechosos (remitentes recurrentes, pesos anómalos o destinos calientes), los agentes detectaron un paquete que escondía una carga masiva: 25 kilos de hachís y 3 kilos de cocaína.
Tras el hallazgo, la Benemérita activó una investigación de precisión. A pesar de que el remitente utilizaba identidades falsas para dotarse de impunidad, el rastreo de la huella digital y logística llevó a los agentes hasta un domicilio en Palma. El pasado jueves, el Servicio Cinológico entró en acción: los canes marcaron de forma inequívoca la presencia de sustancias en la vivienda del sospechoso, un hombre de 43 años.
En el registro se intervinieron dosis de cocaína listas para el menudeo, básculas de precisión y varios teléfonos móviles. El modus operandi del detenido seguía el manual del narco moderno: contacto por redes sociales, pagos blindados y envíos ocultos entre ropa o comida para burlar los controles. Sin embargo, el pasado viernes, la Autoridad Judicial decretó su ingreso en prisión sin fianza, cortando así una vía de suministro que amenazaba con inundar de veneno los barrios de la isla.