«Estás jodidamente loco, todo el mundo odia a Israel por esto»
A Donald Trump, la guerra de Irán le quema desde hace tiempo, sus planes de reflotar la economica estadounidense se eternizan ante un conflicto que lastra su popularidad a límites de Bill Clinton con Monica Lewinski....Y en todo esto, su amigo Netanyahu tiene unos intereses diametralmente opuestos...mantener la maquinaria bélica y así tapar sus numerosos casos de corrupción...
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, descolgó el teléfono para tener una charla de máxima tensión con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el mensaje fue muy claro: hay que frenar de inmediato los planes de lanzar un gran ataque sobre Beirut, la capital del Líbano. Según desvelan las filtraciones del portal Axios, la conversación se convirtió rápidamente en un choque verbal muy subido de tono. El mandatario estadounidense no se anduvo con rodeos y afeó a su homólogo la agresividad de la campaña militar contra Hizbolá, advirtiéndole de que estas operaciones están haciendo que medio mundo mire con malos ojos a Israel y que dinamitan cualquier opción de negociar con Irán.
La diplomacia telefónica entre Washington y Jerusalén está que arde debido a los últimos movimientos en territorio libanés. El tono de la llamada, que fuentes diplomáticas califican directamente como explosivo, deja claro que ambos líderes no se ponen de acuerdo sobre cómo gestionar el avispero de Oriente Próximo. Donald Trump mostró un enfanto monumental ante las intenciones de Benjamin Netanyahu de golpear con fuerza el centro de Beirut, una línea roja que el presidente estadounidense quería proteger a toda costa para evitar que la situación regional se le vaya por completo de las manos.
El tirón de orejas de la Casa Blanca se sostiene en dos motivos bastante evidentes. Por un lado, el tremendo desgaste para la imagen internacional que sufre el Estado hebreo si continúan los bombardeos masivos en zonas densamente pobladas. Por otro, el peligro real de romper los pocos hilos de comunicación que el Gobierno norteamericano intenta mantener con Teherán. Meter la directa en el Líbano para descabezar a las milicias de Hizbolá embarra el tablero geopolítico y amenaza con arrastrar a toda la zona a un conflicto abierto que nadie sabe cómo frenar.
Las advertencias de Donald Trump demuestran las prisas de su administración por congelar una ofensiva militar que, según su propio equipo de seguridad, parece responder más a los intereses políticos internos de Benjamin Netanyahu para mantenerse en el poder que a un plan real para pacificar la región. La presión de Estados Unidos busca obligar a un repliegue o, al menos, a poner un límite a las bombas para evitar que el Estado libanés termine de saltar en pedazos. El aviso de Washington ha sido de lo más directo: el cheque en blanco político tiene fecha de caducidad.
En limpio para la estabilidad internacional
📢 Cambio principal: ¿Qué ha sucedido o qué ha cambiado exactamente?
Donald Trump ha frenado en seco a Benjamin Netanyahu con una llamada de alta tensión para evitar un bombardeo inminente sobre Beirut.
📍 Sujetos afectados: ¿A quién afecta esta medida o situación de forma directa?
A los gobiernos de Israel y Estados Unidos, que pasan por un momento de fuertes tensiones, y al equilibrio internacional por el miedo a una respuesta de Irán.
🛠️ Acción práctica: ¿Qué pasos debe seguir el lector o qué puede hacer al respecto?
Estar atentos a cómo reaccionan las bolsas y el precio del barril de petróleo ante esta nueva crisis diplomática.
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