PUERTAS GIRATORIAS EN LOS CENTROS DE MENORES
Ladrones que roban a ladrones: le quita el coche a una cuidadora, recoge a dos menores en un centro y ¡los jóvenes se le escapan con el vehículo!
Una humilde trabajadora de Palma ha vivido una auténtica pesadilla mientras cumplía con su labor cuidando a una anciana. Lo que empezó como el hurto de un vehiculo terminó en una trama surrealista de traiciones entre delincuentes y el enésimo capítulo de la impunidad juvenil en Baleares. Dos menores reincidentes, que entran y salen de los centros con una facilidad pasmosa, acabaron robando al propio hombre que los fue a buscar, sin que se sepa las intenciones de este con los menores.
La inseguridad en Palma ha cruzado una nueva frontera de surrealismo y alarma social. Lo ocurrido este 1 de enero no es solo un delito; es el retrato de un sistema que parece hacer aguas por todos lados. Una mujer, una humilde trabajadora que se encontraba en un domicilio cuidando de una anciana, se ha convertido en la víctima colateral de un delincuente sin escrúpulos y de unos menores que ven en las leyes un simple juego de niños.
Todo comenzó cuando un individuo, con un historial que ya debería haberlo mantenido lejos de las calles, irrumpió en la vivienda. No solo quebrantó una orden de alejamiento de su propia tía, demostrando un desprecio absoluto por la autoridad, sino que aprovechó un descuido para saquear el bolso de la cuidadora. Se llevó su teléfono, su cartera y, lo más grave, las llaves de su coche. El medio de transporte de una trabajadora, robado en un abrir y cerrar de ojos.
Pero la historia se vuelve oscura y alarmante aquí. El detenido, lejos de esconderse, se dirigió a un centro de menores de Palma. Allí, con una libertad que indigna a los vecinos, recogió a dos internos para "dar una vuelta" en el coche robado. Es aquí donde estalla la realidad que muchos callan: la facilidad pasmosa con la que estos menores entran y salen de los centros, convirtiéndolos en auténticas "puertas giratorias" donde la reinserción brilla por su ausencia.
El "karma" criminal actuó de forma inmediata. Cuando el hombre se bajó en una calle de Palma para intentar vender el móvil robado, los dos menores, no lo dudaron: le robaron el coche al propio ladrón. Los chavales emprendieron una huida frenética que terminó con el vehículo abandonado y destrozado en el barrio de Son Gotleu, con una rueda pinchada y sin batería.
La Policía Nacional tuvo que desplegar un operativo de urgencia para detener al hombre cerca de un salón de juegos y localizar a los menores. El balance es desolador: conducción sin carné, hurtos, sustracción de vehículos y un sentimiento de indefensión total en la ciudadanía. ¿Hasta cuándo permitirán las instituciones que menores con decenas de antecedentes campen a sus anchas por las calles de Mallorca mientras las familias trabajadoras pagan las consecuencias?
