TERROR EN EL LLEVANT
Infierno bajo tierra en sa Coma: el incendio de un garaje atrapa a decenas de vecinos en un edificio de seis plantas
Un coche en llamas en el sótano desató el caos absoluto. El humo negro convirtió las viviendas en ratoneras mortales mientras los Bombers de Mallorca luchaban contra el reloj para evacuar a 60 personas. Hay 22 heridos.
El pánico se apoderó de Sa Coma este sábado. Lo que parecía una mañana tranquila en este núcleo costero de Sant Llorenç des Cardassar se transformó, en cuestión de segundos, en una pesadilla de hierro y ceniza. Un incendio devastador, originado en un vehículo estacionado en el parking subterráneo de un edificio de seis plantas, ha hecho saltar todas las alarmas en el Llevant de Mallorca.
Las imágenes son estremecedoras. Una columna de humo denso y tóxico comenzó a ascender por el hueco de la escalera, bloqueando la salida de las familias que, desesperadas, se asomaban a los balcones pidiendo auxilio. "No podíamos respirar, el pasillo era un muro negro", relataba un vecino aún con el rostro tiznado.
La respuesta de emergencia fue masiva e inmediata. Los parques de Bombers de Mallorca de Manacor, Artà y Alcúdia se desplazaron de urgencia al lugar. Con equipos de respiración autónoma y cámaras térmicas, los efectivos se adentraron en la boca del lobo: un sótano convertido en un horno de altísimas temperaturas. Mientras un grupo combatía las llamas en el garaje, otros equipos iniciaban el rescate heroico, planta por planta, liberando a personas que habían quedado atrapadas en sus propias casas.
El balance es dramático: 60 personas desalojadas a toda prisa, muchas de ellas con lo puesto, y otras tantas confinadas en sus viviendas siguiendo las instrucciones de seguridad para evitar una tragedia mayor. El SAMU 061 desplegó un hospital de campaña en las inmediaciones para atender a 22 personas, la mayoría por inhalación de humo y crisis de ansiedad. Los heridos más afectados fueron estabilizados in situ y trasladados, según su gravedad, al Hospital de Manacor.
A esta hora, el incendio ya está controlado, pero el miedo sigue vivo en las calles de Sa Coma. Los bomberos continúan trabajando en las labores de ventilación y control de estructuras, utilizando potentes ventiladores para purgar el aire contaminado del inmueble. El edificio, ahora silencioso y ennegrecido, queda como testigo de un suceso que, de no ser por la rápida intervención de los servicios de emergencia, podría haber terminado en una catástrofe sin precedentes en la isla. (habrá ampliación)
