TERROR MACHISTA EN SANT LLORENÇ

El infierno de Sa Coma: «Hijo de puta, te vamos a linchar»; el pueblo busca al maltratador que casi quema vivos a 80 vecinos

Una pintada de «puta» en el capó, un acelerante y una llamarada que casi se convierte en tragedia mortal. Lo que parecía un accidente en un garaje de Sa Coma ha destapado una cacería humana: la Guardia Civil busca a un maltratador fugado tras calcinar el coche de su ex, una mujer de "alto riesgo" que tuvo que ser rescatada por el balcón con su hijo en brazos mientras el edificio se convertía en una trampa de humo negro.

El infierno de Sa Coma: «Hijo de puta, te vamos a linchar»; el pueblo busca al maltratador que casi quema vivos a 80 vecinos
dispositivo sa coma
dispositivo sa coma

Pánico, gritos y el olor a goma quemada que todavía corta la respiración en Sa Coma. Lo ocurrido este sábado en el párking de la calle de las Dalias no fue un fallo eléctrico. Fue un aviso de muerte. Los vecinos no tienen dudas y la Guardia Civil trabaja con una hipótesis que hiela la sangre: un ataque directo contra una mujer que ya vivía bajo la sombra del miedo.

«Vimos la palabra 'puta' pintada en el coche antes de que todo saltara por los aires», confiesa un residente aún con los ojos irritados por el humo. No es un detalle menor. Es la firma del horror. El coche, un Toyota híbrido, fue rociado con sustancias acelerantes. Cuando las baterías estallaron, el garaje se convirtió en un horno que obligó a evacuar a 80 personas a la desesperada.

policia local sant llorenç
policia local sant llorenç

La imagen más dramática la protagonizó Joseph Rajhi, el vecino que se convirtió en héroe por accidente. Al abrir su puerta, se topó con la dueña del coche y su hijo pequeño atrapados. «Apenas podían respirar, todo estaba negro». Joseph no se lo pensó: subió al balcón, agarró al niño y ayudó a la mujer a escapar de las llamas que ya devoraban el primer piso.

imagen del incendio
imagen del incendio

Cacería en marcha y tensión vecinal Mientras los bomberos sacaban el esqueleto del coche al exterior para evitar que el edificio colapsara, la indignación estallaba en las calles. La policía ha acudido al domicilio del presunto autor, pero no hay rastro de él. Está en busca y captura.

El ambiente en Sant Llorenç es de "ley de talión". «Si aparece por aquí, no llegará a comisaría», se oye entre los grupos de desalojados que esperan en el polideportivo. El odio es palpable. Saben que la propietaria es una víctima de violencia de género calificada de riesgo alto. Saben que casi mueren todos por la obsesión de un hombre.

guardia civil
guardia civil

El balance es desolador: 23 intoxicados, cuatro de ellos en el hospital de Manacor, y un bloque de 40 viviendas precintado por daños estructurales. Las tuberías se han derretido y las paredes crujen. Hoy, 80 personas no tienen casa porque alguien decidió que una mujer no podía ser libre.

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