Mafias de supermercado en temporada alta

Carteristas del bronceador: las bandas organizadas montan su agosto en los súper mallorquines

Mallorca tiene un problema con los «amantes del factor 50». En verano, mientras las playas se llenan, los supermercados de la isla sufren una sangría silenciosa que nada tiene que ver con el hambre y sí mucho con la picaresca del mercado negro turístico. Aquí no se roba por necesidad, se roba por encargo.

Super
Super

En una isla donde el sol es el principal motor económico, las cremas solares de alta gama se han convertido en la nueva divisa de las bandas organizadas. Un bote de factor 50 de farmacia o de marca reconocida roza ya los 20 o 30 euros en estantería. Son compactos, no pitan si se manipulan bien y tienen una salida ridículamente fácil. ¿Dónde terminan? En mercadillos clandestinos, reventa a pie de playa o abasteciendo a pequeños comercios piratas que buscan saltarse los canales oficiales de distribución para hacer su propio agosto a costa del turista despistado.

El perfil en Mallorca está hiperespecializado. No es el clásico descuido del bañista que se mete un aftersun en la bolsa de la playa. Quienes operan en los supermercados de zonas como Palma, Calvià o Alcúdia actúan en grupos coordinados. Saben qué marcas busca el turista alemán o británico, conocen los puntos ciegos de las cámaras y aprovechan las horas punta de las grandes superficies cuando la marea de clientes satura a los cajeros.

Cremas solares
Cremas solares

Para los supermercados mallorquines, la campaña estival ya no solo implica reforzar el stock de hielo y ensaladillas; ahora exige presupuestos de guerrilla para blindar los lineales de cosmética. Alarmas de araña para un simple bote de gel, vitrinas cerradas con llave y personal de paisano patrullando el pasillo del cuidado personal. En la Mallorca del "todo incluido", la crema solar cotiza al alza en el mercado delictivo.

Y es que a estas bandas el negocio les sale redondo. Actúan con total impunidad porque se conocen el Código Penal al dedillo: saben que, mientras cada hurto no supere los 400 euros, todo se queda en una multa ridícula. Un paseo por el juzgado y a seguir vaciando estanterías.

Mallorca al dia: la actualidad a un clic de distancia