OCUPACIÓN VIOLENTA EN PALMA

Detenida una pareja tras allanar un domicilio y agredir a agentes de la Policía Nacional

Volver a casa tras una jornada larga y encontrarse con que la llave ya no gira en la cerradura es la peor pesadilla de cualquier propietario. Eso es exactamente lo que vivieron dos hermanos en el barrio palmesano de El Vivero este pasado jueves. Lo que comenzó como un problema de acceso se convirtió en cuestión de minutos en un despliegue policial de alta tensión cuando los ocupantes, lejos de abandonar el inmueble, decidieron recibir a los agentes a golpes y mordiscos.

CNP
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La Policía Nacional ha detenido a una mujer y un varón en Palma como presuntos autores de un delito de allanamiento de morada y otro de atentado contra agentes de la autoridad. Los hechos ocurrieron el pasado jueves en una vivienda situada en el barrio de El Vivero.

Los propietarios de la vivienda alertaron al 091 sobre las 22:15 horas tras regresar a su domicilio y comprobar que no podían acceder al mismo porque la cerradura había sido sustituida. Al llegar al lugar, los agentes observaron a una persona en el interior y presenciaron cómo otra más accedía a la vivienda.

Una vez dentro, los agentes interpelaron a la pareja, quienes justificaron su presencia alegando que habían pagado a un tercero para ocupar el inmueble dos días antes, aunque no pudieron acreditar esta afirmación. Ante la negativa de los ocupantes a abandonar la propiedad, los policías procedieron a su detención.

Durante el arresto, ambos mostraron una actitud violenta. La mujer lanzó patadas y puñetazos contra los agentes, llegando a morder a varios de ellos, mientras el varón se sumó a la resistencia, obligando a los funcionarios a emplear técnicas de reducción. Ambos fueron trasladados a dependencias policiales.

Posible pena a la que se enfrentan:

La situación legal de los detenidos se ha agravado significativamente tras el altercado. Por el delito de allanamiento de morada, al haber empleado violencia o intimidación al permanecer en la vivienda, se enfrentan a penas de prisión de uno a cuatro años, además de una multa de seis a doce meses. A esto se suma el delito de atentado contra agentes de la autoridad, castigado con penas de seis meses a tres años de cárcel, pudiendo alcanzar los cuatro años si se considera agravado por la agresión directa.

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