El ejército iraní bloquea de nuevo el estrecho de Ormuz ante el asedio naval de Estados Unidos
Teherán reactiva el control militar sobre la principal arteria energética del planeta tras denunciar que Washington mantiene el estrangulamiento de sus puertos mercantes. La decisión ha provocado un aumento inmediato del 10% en el valor del crudo, mientras el tráfico de petroleros permanece paralizado en una zona donde la incertidumbre sobre el paso de mercancías es absoluta.
El pulso por el dominio del Estrecho de Ormuz ha regresado a su punto inicial de la semana. La Guardia Revolucionaria de Irán, a través de la agencia Fars, ha confirmado que sus unidades armadas retoman el mando operativo de este paso clave, anulando la breve apertura comercial de las últimas horas. Esta maniobra responde al mantenimiento del bloqueo naval por parte de Donald Trump, quien ha condicionado el fin de las restricciones a la firma de un pacto definitivo que incluya la entrega de todo el uranio enriquecido del país asiático.
La situación en la zona es de confusión total. Mientras el presidente estadounidense asegura que la vía permanece operativa, el portavoz del parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, tacha estas afirmaciones de falsas y advierte que la navegación no será posible si persiste el cerco a sus instalaciones portuarias. En este contexto de guerra informativa, los registros de MarineTraffic muestran una actividad mínima y errática: apenas algunos buques de productos químicos y un crucero, el Celestyal Discovery, han logrado cruzar el área bajo supervisión directa de las patrulleras de la República Islámica.
El impacto económico de este nuevo cierre ha sido fulminante. Los analistas internacionales vigilan con preocupación cómo la inestabilidad en el Golfo Pérsico afecta al suministro global, especialmente hacia China, que importa casi el 40% de su energía por esta ruta. El mandatario del gigante asiático, Xi Jinping, observa con cautela unos movimientos que podrían comprometer la cumbre histórica prevista para mayo. Por su parte, potencias europeas como Reino Unido y Francia, representadas por Keir Starmer y Emmanuel Macron, ya coordinan una misión internacional de protección para garantizar la libertad de circulación en aguas internacionales.
La tensión en el Golfo Pérsico alcanza un nuevo punto de ebullición tras las incendiarias declaraciones de Ismael Baqaei. El portavoz de Exteriores ha blindado la soberanía nuclear de la República Islámica al declarar que el país mantiene su derecho "indiscutible" a producir uranio enriquecido según sus exigencias nacionales, un desafío frontal a las exigencias de Donald Trump. Mientras el discurso oficial de Teherán se endurece, la inteligencia de la Guardia Revolucionaria ha ejecutado una operación a gran escala con el arresto de supuestas células de espionaje vinculadas a Estados Unidos, el Reino Unido e Israel en las provincias de Mazandarán, Kerman y Azerbaiyán Oriental. Paralelamente a esta purga interna, la cadena Al Jazeera ha confirmado el avistamiento de un convoy de petroleros desafiando el bloqueo en el Estrecho de Ormuz, un movimiento táctico que pone a prueba la vigilancia naval en una de las jornadas más críticas de 2026.