ALERTA SANITARIA MUNDIAL

La epidemia invisible que nos está matando: la soledad ya es más letal que el tabaco

El mundo se enfrentó a una realidad devastadora: estar solo dolió físicamente y redujo la vida drásticamente. La OMS y expertos en psicología en España dieron la voz de alarma ante una cifra escalofriante: la soledad no deseada mató a 100 personas cada hora, convirtiéndose en el gran veneno del siglo XXI.

la soledad mata
la soledad mata

El mundo se enfrentó a una realidad devastadora: estar solo dolió físicamente y redujo la vida drásticamente. La OMS y expertos en psicología dieron la voz de alarma ante una cifra escalofriante: la soledad no deseada mató a 100 personas cada hora, convirtiéndose en el gran veneno del siglo XXI.

NOTICIA La sociedad avanzó tecnológicamente, pero retrocedió humanamente. Lo que durante años se consideró un sentimiento pasajero, se confirmó este 20 de enero como una amenaza mortal de primer nivel. Según los últimos informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS)  la soledad no deseada se cobró la vida de más de 871.000 personas al año en todo el planeta. El impacto en la salud fue comparable a fumarse 15 cigarrillos al día, una comparación que dejó helada a la opinión pública.

Hombre solo
Hombre solo

En España, el panorama no fue más alentador. El Barómetro de la Soledad No Deseada 2024 y las actualizaciones de este inicio de 2026 revelaron que el 20% de la población mayor de 75 años vivió en un aislamiento absoluto. Pero el dato que más dolió fue el de los jóvenes: un 25,5% de los chicos entre 16 y 29 años confesó sentirse solo, atrapado en una red de conexiones digitales que no saciaron su necesidad de afecto real. "La desconexión social nos está matando y está erosionando los cimientos de nuestra sociedad", advirtieron desde Infocop, subrayando que la falta de vínculos disparó los casos de depresión, ansiedad y, trágicamente, el riesgo de suicidio.

El coste de este olvido no solo fue emocional; fue económico. La soledad le costó a España más de 14.000 millones de euros anuales, lo que supuso un 1,17% del PIB. Se destinaron recursos ingentes a tratar enfermedades cardiovasculares y demencias que tuvieron su origen en un corazón roto por la falta de compañía.

Demencia
Demencia

Expertos en bienestar destacaron que el consumo masivo de vídeos de corta duración y la tiranía del algoritmo en redes sociales agravaron la situación, mermando la capacidad cognitiva de los más jóvenes y aislándolos en burbujas de soledad. Fue el año en que comprendimos, por las malas, que el contacto humano no era un lujo, sino una necesidad biológica de supervivencia. La noticia nos recordó que, mientras mirábamos la pantalla, la vida —y la salud— se nos escapaba entre los dedos por la falta de un abrazo.