Carles Rebassa sacude los cimientos de la cultura con un aviso letal: "Sin el catalán no existimos"
El escritor palmesano se alza con el Premi Sant Jordi de novela gracias a 'Prometeu de mil maneres', una obra que disecciona la lucha de clases y la decadencia de Palma bajo la presión turística. Durante la gala del 75 aniversario de la Nit de Santa Llúcia, Rebassa lanzó un discurso incendiario contra el bilingüismo y los pactos autonómicos, exigiendo una legislación que convierta la lengua en un requisito imprescindible para la supervivencia del país.
La literatura catalana ha vivido una de sus noches más emotivas y vibrantes de las últimas décadas. Carles Rebassa (Palma, 1977) no ha subido al escenario para recoger los 75.000 euros del Premi Sant Jordi con ánimo de cortesía. Lo ha hecho para activar una alarma social que ha dejado mudos a los representantes institucionales presentes, entre ellos el president socialista Salvador Illa, firme defensor del bilinguismo.
“Sin el catalán, nosotros no estamos”, ha asegurado Rebassa. “Sin lengua, no hay país, y es necesario que nos defendamos de todos los ataques. El futuro del catalán depende de nosotros, pero no solo de nosotros. Ni discursos apocalípticos, ni mentiras bilingüistas ni racistas ni pactos autonómicos. Hemos de tener una legislación que haga que el catalán sea imprescindible para vivir en los Países Catalanes”.
Con su obra Prometeu de mil maneres, Rebassa no solo firma una ficción sobre un camarero del centro de Palma devorado por el amor y la precariedad; firma un acta de defunción de la ciudad idílica, ahora engullida por la gentrificación y el conformismo de sus propios ciudadanos. El autor ha utilizado el escaparate de los galardones de Òmnium Cultural para denunciar lo que considera "mentiras bilingüistas" y "ataques constantes" a la identidad propia.
"Sense el català, nosaltres no hi som", sentenció el autor, rechazando cualquier escenario de convivencia lingüística que no pase por la hegemonía del idioma propio. Sus palabras resuenan en un contexto de máxima sensibilidad política en Balears, el País Valencià y Cataluña, atacando directamente a quienes proponen consensos autonómicos que, a su juicio, desdibujan la realidad nacional.
El jurado, compuesto por figuras de la talla de Marcel Mauri o Maria Mercè Roca, ha encumbrado una narración que mezcla la mitología con el asfalto de una Palma que sufre el "fetge devorat" por el turismo de masas. Esta 75ª edición de la Nit de les Lletres Catalanes, que nació en la clandestinidad de 1951 con Josep Pla, vuelve a recuperar su carácter de trinchera ideológica frente a la "oficialidad" que Rebassa cuestiona sin ambages.