Mallorca se rinde a la fiebre del esclata-sang tras el estallido de las últimas lluvias
EL CIELO SE HA ROTO SOBRE LA SERRA DE TRAMUNTANA y con él ha llegado el milagro que toda la isla esperaba. Lo que hoy es barro y agua, mañana será el botín más codiciado de nuestra gastronomía. Mientras las nubes descargan con furia en este preciso instante, miles de buscadores de setas ya afilan sus navajas ante la que se perfila como la jornada más épica de este enero de 2026. Pero cuidado: la humedad extrema es un arma de doble filo que ha despertado a las especies más letales del bosque balear. ¡Es una carrera de alto riesgo por el oro naranja!
¡Es un auténtico "clima de Champions" en nuestros montes! Mallorca está bajo el agua y el corazón de los micólogos late a mil por hora. No es para menos. La lluvia que cae ahora mismo es el combustible que el esclata-sang (Lactarius sanguifluus) necesitaba para colonizar los pinares.. Y es que las condiciones son "perfectas y peligrosas a partes iguales". La Serra de Tramuntana, con Lluc, Bunyola y Valldemossa a la cabeza, se ha convertido en el epicentro de un fenómeno que va más allá de lo culinario: es una cuestión de orgullo, de tradición y de supervivencia en el barro.
El mapa del tesoro está que arde. En los encinares más recónditos de Escorca, el agua está empujando hacia fuera a los picornells (Cantharellus cibarius), piezas de un amarillo chillón que son puro espectáculo en la cocina. Pero la verdadera batalla se libra en los llanos y pinares costeros de Calvià y Llucmajor, donde la gírgola de estepa resiste los embates del viento. "Es una explosión de vida sin precedentes para un mes de enero", comentan expertos locales. La humedad está penetrando en la tierra de tal forma que se espera un afloramiento masivo en las próximas 24 horas. ¡El monte va a "reventar" de alegría!
Sin embargo, el drama acecha bajo cada pino. El sensacionalismo se queda corto ante la realidad: la Amanita phalloides, la "asesina silenciosa", está brotando con un esplendor que aterra. Con tanta lluvia, sus rasgos se confunden y un error puede ser fatal. Los servicios de emergencias los expertos ya advierten: "No es un juego". Si la seta no tiene ese látex color sangre al cortarla, ¡déjala! La diferencia entre un plato de leyenda y una tragedia hospitalaria está en el rigor de quien sujeta la navaja.
La tensión se palpa en el ambiente. Hay "pique" entre los buscadores por ver quién llega primero a la zona secreta, pero la montaña hoy impone sus reglas. El barro dificulta los accesos y la niebla en el Puig Major añade un toque épico a una jornada que ya es historia de nuestra micología. Es el momento de la verdad: cesta de mimbre en mano y los cinco sentidos puestos en el suelo. ¡Mallorca entera está mirando al bosque!