GOLPE AL CRIMEN ORGANIZADO EN PALMA

El centro de Palma respira tras la caída de la "banda de las farmacias": 80 robos en cuatro meses

La Policía Nacional desarticula un grupo criminal de cuatro españoles especializados en hurtos relámpago en tiendas de ropa y farmacias. Los delincuentes, que acumulaban decenas de antecedentes, causaron un perjuicio de 18.000 euros y sembraron el caos en la zona comercial. La Justicia ha dictado una medida ejemplar: prohibido pisar el centro de la ciudad.

2 de los detenidos
2 de los detenidos

Pánico en las calles y escaparates vacíos. La zona comercial de Palma ha vivido cuatro meses de auténtica pesadilla. Lo que parecía una racha de mala suerte se confirmó como la operativa milimétrica de un grupo criminal especializado. Cuatro hombres, todos de origen español y "viejos conocidos" de las fuerzas de seguridad, han sido finalmente cazados tras perpetrar la friolera de 78 hurtos entre octubre de 2025 y enero de este año.

Según informan fuentes de la Policía Nacional, el modus operandi era siempre el mismo: actuaban en parejas, entraban en establecimientos de ropa de alta rotación o farmacias y, con una rapidez pasmosa, se apoderaban de los artículos más cercanos a la puerta. Huían a la carrera antes de que los vigilantes pudieran reaccionar. Su "botín" no era calderilla: se estima un agujero económico de más de 18.000 euros.

2 de los 4 detenidos
2 de los 4 detenidos

La voracidad del grupo no tenía límites. En uno de los locales del centro llegaron a entrar hasta en 25 ocasiones. Pero su historial no acababa en los escaparates; a dos de los arrestados se les imputan también seis robos con fuerza en vehículos estacionados en parkings subterráneos del centro de Palma.

Tras una "laboriosa investigación" del Grupo de Policía Judicial de la Comisaría de Centro, la detención se produjo el pasado lunes. La respuesta judicial ha sido por lo menos sorprendente para calmar la alarma social: orden de alejamiento total del centro de Palma. Una medida que busca proteger a los comerciantes que, como señala la patronal Pimeco, llevan meses exigiendo mano dura contra la multirreincidencia que desangra al pequeño comercio.