ESCÁNDALO INTERNACIONAL: FILTRACIONES Y ESPIONAJE

El Nobel de la Paz de María Corina Machado bajo sospecha por un ciberataque y apuestas masivas

La investigación oficial confirma que el galardón a la opositora venezolana se filtró horas antes del anuncio. El Instituto Nobel admite fallos de seguridad tras detectar movimientos sospechosos de dinero y un posible espionaje estatal que empaña la limpieza del premio más prestigioso del mundo.

Chavez y Machado
Chavez y Machado

El prestigio del Premio Nobel de la Paz ha saltado por los aires. Lo que debería haber sido un hito histórico para la democracia en Venezuela se ha transformado en un guion de película barata de espías. El Instituto Noruego del Nobel ha roto su silencio para confirmar lo que muchos temían: el nombre de María Corina Machado circulaba de forma ilegal por los bajos fondos de internet antes de que el mundo supiera que era la ganadora.

Polymarket
Polymarket

La alarma saltó en Polymarket. En esta plataforma de apuestas, las probabilidades de Machado pasaron de un residual 3,7% a un abrumador 73,5% en apenas dos horas de madrugada. No fue intuición, fue información privilegiada. Alguien, desde las sombras, sabía el resultado y decidió hacer caja. Se estima que se movieron más de 2,2 millones de dólares, con apostadores individuales embolsándose beneficios de 30.000 dólares en una sola noche.

Un ataque al corazón de Oslo

Erik Aasheim, portavoz del Instituto, ha sido tajante: "Fuimos presa de un actor criminal". La investigación, que ha contado con el apoyo de la inteligencia noruega, apunta a un ciberataque a gran escala. Aunque no se ha señalado directamente a un país, el director del Instituto, Kristian Berg Harpviken, no descarta la implicación de un actor estatal. La sombra del espionaje político planea sobre un comité que ya sufrió ataques similares en 2010 tras premiar al disidente chino Liu Xiaobo.

Trump y Machado
Trump y Machado

El gesto que terminó de dinamitar la calma

Por si la filtración no fuera suficiente, la emoción del premio se ha visto empañada por la controversia política. La decisión de Machado de entregar su medalla al presidente estadounidense, Donald Trump, durante una visita a la Casa Blanca el pasado 15 de enero, ha sentado como un jarro de agua fría en Oslo. El Instituto ha tenido que recordar públicamente que el Nobel no puede revocarse, compartirse ni transferirse. Una regla de oro rota que añade más leña al fuego de una edición que pasará a la historia por sus sombras más que por sus luces.