Infierno en la selva: ocho muertos en la explosión de un laboratorio de cocaína en Tumaco
Una explosión accidental en un centro de procesamiento de droga convierte el resguardo indígena de Inda Zabaleta en una ratonera de fuego. El suceso deja ocho fallecidos calcinados y diez heridos críticos mientras el presidente Petro visitaba la zona para promover la paz.
El resguardo indígena Inda Zabaleta, en el corazón rural de Tumaco, Colombia, se transformó en un escenario dantesco la noche del pasado jueves. Lo que comenzó como una jornada más en la profundidad de la selva de Nariño terminó en una deflagración que ha segado la vida de ocho personas y ha dejado a otras diez luchando por su vida con quemaduras de segundo y tercer grado.
Según informan fuentes de El Colombiano y la agencia Xinhua, la emergencia se desató en un presunto laboratorio de procesamiento de estupefacientes. Las llamas fueron tan voraces que la comunidad Awá, junto a efectivos del Ejército, tardó horas en poder rescatar los cuerpos. El balance es desolador: tres de las víctimas ya han sido identificadas como William Arbey Paz García, Jaider Romero Grueso y Ronald Alexander Álvarez Ordoñez; el resto de los cadáveres están irreconocibles debido a la intensidad del fuego.
"Esto suena a traición"
La tragedia ha dinamitado el clima político en la región. El suceso coincide con la visita del presidente Gustavo Petro a Llorente, apenas a una hora del lugar del siniestro, para oficializar la entrega de tierras a pueblos étnicos. El mandatario no ocultó su indignación ante la existencia de infraestructuras del narcotráfico en una zona teóricamente volcada en los diálogos de paz. "¿Qué hacía un laboratorio de cocaína en una zona de paz? Eso suena a traición, eso suena a mentira", sentenció Petro durante su intervención oficial, recogida por la Presidencia de Colombia.
Los diez heridos permanecen ingresados en el Hospital San Andrés de Tumaco. Su estado es de extrema gravedad, lo que ha dificultado las labores de identificación. Mientras tanto, el gobernador de Nariño, Luis Alfonso Escobar, ha querido desvincular el suceso de un ataque directo del conflicto armado, apuntando a un accidente industrial dentro de la precaria y peligrosa manipulación de químicos para la cocaína.
La investigación sigue abierta mientras el país se pregunta cómo, en pleno epicentro de la estrategia "Erradicar para la Paz", el fuego de la droga sigue quemando el futuro de Nariño.