La acusación exige la prisión permanente para el portugués que pateó hasta la muerte a su exsuegra
La abogada de la familia ha solicitado la prisión permanente revisable para Vitor Aníbal Temporao Martins, el acusado de matar a su exsuegra en la Colònia de Sant Jordi. Mientras él asegura que iba drogado, que no recuerda nada y pedirá su absolución. En la primera jornada del juicio con jurado en la Audiencia Provincial de Palma, las acusaciones han retratado a un hombre que actuó con una frialdad absoluta. Según el relato judicial, el agresor no solo aprovechó la fragilidad física de Erika Helene Rohrig, de 74 años, sino que buscó deliberadamente que su agonía fuera lenta y dolorosa.
El origen del ataque, ocurrido en septiembre de 2024, resulta estremecedor por su sin sentido: el procesado se enfureció al no encontrar cerveza en la nevera. Aprovechando que su ex suegra estaba sola en la finca, la derribó y la golpeó repetidamente en la cabeza durante un cuarto de hora. La Fiscalía, que pide 20 años de cárcel, sostiene que el acusado tenía sus facultades intactas y sabía perfectamente lo que hacía. Un dato clave que refuerza la tesis del ensañamiento es la llamada telefónica que el asesino realizó a su expareja en pleno ataque, obligándola a escuchar los gritos de su madre mientras moría.
Por su parte, la defensa de la hija de la víctima insiste en el agravante de género. Sostiene que el crimen fue una represalia porque ambas mujeres le habían exigido que se marchara de la casa y empezara a trabajar. El acusado, que ha rechazado todos los abogados de oficio anteriores y ha declinado un pacto para rebajar la pena a 18 años, asegura no recordar nada de lo sucedido. El juicio continuará la próxima semana en la capital balear para decidir si se aplica la pena máxima del Código Penal español.
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