EL MANEJO DE ANIMALES CON DISCAPACIDAD, A DEBATE

Un pitbull ciego recién adoptado en Son Reus ataca gravemente a su dueña y cuestiona los protocolos

Una mujer acaba en quirófano tras ser atacada por el pitbull ciego que acababa de adoptar en Son Reus. El suceso reabre el debate sobre la falta de filtros de evaluación de conducta y capacitación técnica en España frente a las exigencias de otros países de Europa.

SON ESPASES AMBULANCIA
SON ESPASES AMBULANCIA

Un trágico ataque ocurrido a las puertas de la clínica Huellas, en Palmanyola, ha encendido todas las alarmas sobre la seguridad en las adopciones caninas complejas. Según informó Última Hora, una mujer ingresó de urgencia en el Hospital Universitario Son Espases con fracturas en ambos brazos y graves lesiones en el pecho. El atacante fue su propio perro, un pitbull ciego que había adoptado hacía poco tiempo en el centro municipal de Son Reus.

El suceso se desencadenó cuando la dueña intentó colocarle el bozal antes de entrar a la consulta. Para un perro sin visión, desorientado y con un vínculo de confianza todavía frágil con su cuidadora, la manipulación supuso una amenaza directa. La Policía Local de Bunyola acordonó la zona y el CEPAD trasladó al animal a Santa Eugènia para cumplir la cuarentena legal.

Más allá del debate sobre razas, el incidente evidencia una grave brecha en el sistema. En España, las perreras municipales exigen un trámite puramente burocrático para perros clasificados como PPP: el certificado psicotécnico, los antecedentes penales y el seguro de responsabilidad civil. Cumplido el papeleo, la entrega es automática sin evaluar si el adoptante sabrá gestionar un animal estresado o con discapacidades.

El contraste con Europa es demoledor. En Alemania, los refugios (Tierheime) exigen superar el Sachkundenachweis —un examen teórico y práctico sobre conducta canina— y someten al animal al Wesenstest, un riguroso test de temperamento ante ruidos y manipulaciones. Además, realizan la Vorkontrolle, una inspección presencial en el domicilio antes de autorizar la entrega.

En el Reino Unido, entidades como Dogs Trust emplean el match-making, donde el centro asigna el perro idóneo según el perfil del usuario, exigiendo visitas previas de aclimatación y un plan de entrenamiento obligatorio para animales con cegueras o traumas. ¿Sigue siendo suficiente la simple burocracia en España o hace falta formación real?