EL "PUM" INMOBILIARIO LLEGA AL COLCHÓN POR MINUTOS
De locos: en Palma alquilan habitaciones por horas para "parejas discretas" a precio de parking de lujo
Ni Tinder, ni hoteles con encanto, ni citas en el coche con riesgo de multa. La crisis de la vivienda en Mallorca ha aguzado tanto el ingenio (o la cara dura) que ya tenemos el primer "Airbnb del amor exprés" en pleno Ciudad Jardín / Cala Gamba. Un usuario de Facebook ha decidido que, si no puede salvar el mercado inmobiliario, al menos salvará la líbido de las parejas de la isla.
¿Tienes 20 euros? Tienes una hora de gloria El anuncio no tiene desperdicio y es la joya de la corona de la picaresca balear. Por el módico precio de 20 € la hora —reserva mínima de dos horas, que aquí no venimos a perder el tiempo—, te ofrecen una habitación "tranquila, limpia y ordenada". Eso sí, nada de quedarte a dormir la siesta o pedir el desayuno: el check-out es obligatorio antes de que den las once de la noche, porque aquí no se pernocta. Es el modelo de negocio perfecto: facturas más que un hotel de cinco estrellas pero sin tener que cambiar las sábanas a las ocho de la mañana.
Análisis de la "suite": atrapasueños y discreción absoluta La foto del anuncio nos vende el paraíso del "aquí te pillo, aquí te mato": una cama con funda nórdica de flores y, ojo al detalle, un atrapasueños gigante en la pared. Suponemos que es para atrapar las pesadillas de los precios del alquiler en Palma o para que no se escapen los minutos contratados. Todo bajo una "discreción absoluta", ideal para parejas que buscan un lugar "lejos de la exposición pública". Vamos, que si te cruzas con el vecino, le dices que solo vienes a regar las plantas... durante exactamente 120 minutos.
Mallorca: entre el lujo y el "por horas" Esta es la realidad de nuestra isla en 2025: o eres un jeque con mansión en Son Vida, o acabas alquilando un cuarto por horas en Cala Gamba para poder tener un poco de intimidad sin que tus padres o tus compañeros de piso te interrumpan. La picaresca mallorquina no tiene límites: hoy es una habitación por horas, mañana será un sofá por minutos y pasado, quizás, una baldosa en el Borne para poner la toalla. ¡Si es que nos tenemos que reír por no llorar!
