Alfonso Rodríguez se quema en el incendio de Palma
Acorralado por la calle, cuestionado por la policía y abandonado por sus propias compañeras de filas. La resaca de las cargas policiales en Palma no solo ha dejado decenas de heridos, sino que ha situado al Delegado del Gobierno, Alfonso Rodríguez, en el centro de un choque político sin precedentes en Baleares. Mientras Més ha solicitado su renuncia, Coalició PER MALLORCA ha recordado que en Moncloa son aliados de SUMAR, el partido que sustenta al PSOE y que nombró a Rodriguez, delegado. Del "fuego amigo" al mutismo socialista: el máximo responsable de la seguridad en las islas se queda completamente solo.
Las duras cargas policiales tras la multitudinaria marcha contra la masificación turística en Palma han dejado al Delegado del Gobierno en Baleares, Alfonso Rodríguez (PSOE), en una posición insostenible. La gestión de los altercados ha desatado una auténtica tormenta política e institucional en la que Rodríguez ha conseguido lo casi imposible: enfadar por igual a manifestantes, oposición, socios de gobierno y a la propia policía.
Por un lado, las plataformas organizadoras como Menys Turisme, més Vida y el GOB exigen su dimisión inmediata por lo que califican de "violencia desmesurada e injustificada" contra familias y manifestantes pacíficos. Por el otro, el sindicato policial mayoritario, JUPOL, le acusa de "desacreditar" el trabajo de los agentes y de actuar de forma "irresponsable" al cuestionar públicamente la intervención en lugar de respaldar a los cuatro policías heridos por "grupos radicales".
Silence party en el PSOE y dardos desde la oposición
En medio del fuego cruzado, llama la atención el espeso silencio de sus compañeras de partido. Representantes mallorquinas clave en el Gobierno de España, como la secretaria de Estado de Seguridad, Aina Calvo, y la de Turismo, Rosario Sánchez, han preferido ponerse de perfil y evitar salir en defensa de la gestión de Rodríguez, una actitud denunciada críticamente desde diversos sectores del arco político por "anteponer las siglas a los intereses de la isla".
La presión también se traslada al espacio progresista. Més per Mallorca ha pedido abiertamente la cabeza del Delegado, una postura que Coalició PER MALLORCA ha tildado de "profunda hipocresía política". Desde la formación mallorquinista, su candidato al Govern, Pere Sánchez ha recordado que Més forma parte del bloque de Sumar —socio de coalición del PSOE en la Moncloa—, por lo que resulta incoherente pedir dimisiones como si fueran oposición mientras sostienen al propio Ejecutivo central que nombra y mantiene a Alfonso Rodríguez en su cargo.
Con una marea social indignada, más de una decena de heridos —entre ellos un fotoperiodista— y un choque brutal entre la versión sindical de la Policía Nacional y la de las entidades ciudadanas, Alfonso Rodríguez afronta la crisis más grave de su mandato, profundamente debilitado y sin la cobertura de su propio partido.