Detenido con hachis, 20 bolsitas de coca y 1.800 euros en billetes pequeños
Lección primera: si llevas droga no conduzcas un vehiculo y hables por teléfono a la vez...Un español, fue detenido en la calle Isidoro Antillon , tras darse a la fuga después de darle el alto una patrulla de la Policia Nacional al ver un individuo conduciendo una moto y con un teléfono en la mano. Los agentes de la Brigada de Seguridad Ciudadana, operaban en unidades de motocicletas y al advertir el despliegue de seguridad, el "camello" realizó una maniobra evasiva para eludir el control, siendo bloqueado de inmediato por las patrullas.
Durante el registro preventivo, los efectivos localizaron dos envoltorios de cocaína en el pantalón del varón, además de 1.800 euros en moneda fraccionada dentro de su cartera. La inspección del vehículo reveló un escondite más elaborado: en el interior de un guante guardado en el baúl, el detenido ocultaba otras 18 papelinas de la misma sustancia y dos fragmentos de hachís. La Policía Nacional confirma que la disposición de la droga y el volumen de efectivo motivaron el arresto por un presunto delito contra la salud pública.
En virtud del Código Penal, el detenido podría enfrentarse a penas de tres a seis años de prisión y una multa económica severa. Al tratarse de cocaína, considerada una sustancia que causa grave daño a la salud, el castigo se endurece. No obstante, la defensa podría solicitar una atenuante si no existen antecedentes, aunque la maniobra de fuga y la cantidad de efectivo intervenido por la Policía Nacional refuerzan la tesis fiscal de tráfico predeterminado.
La posesión de cocaína en dosis individuales de medio gramo y el hallazgo de abundante moneda fraccionada son indicios que el Código Penal utiliza para tipificar el tráfico de sustancias que causan grave daño a la salud. Por estos hechos, el detenido podría afrontar una condena de tres a seis años de cárcel. Al tratarse de cocaína, considerada una sustancia que causa grave daño a la salud, el castigo se endurece . La fragmentación del dinero y la ocultación de las papelinas en el guante complican la defensa de "autoconsumo", reforzando la acusación de venta ilícita.