Trump advierte que la ofensiva contra Irán podría durar meses tras el inicio de la invasión terrestre en el Líbano
La escalada bélica alcanza un punto de no retorno con ataques simultáneos de Estados Unidos e Israel sobre Teherán y Beirut, mientras el Pentágono confirma la muerte de seis militares estadounidenses y el despliegue de tropas israelíes en territorio libanés.
El mundo contiene el aliento ante una espiral de violencia que ya no conoce fronteras. En el cuarto día de la que ya se denomina "Operación Furia Épica", el presidente Donald Trump ha dejado claro que la maquinaria bélica no se detendrá pronto. Según fuentes de la Casa Blanca y del Pentágono citadas por The Washington Post, la capacidad ofensiva de EE. UU. está preparada para prolongarse mucho más allá de las cinco semanas previstas inicialmente. "No buscamos un cambio de régimen, pero vamos a terminar esta guerra", sentenció el secretario de Defensa, Pete Hegseth, mientras los misiles iluminaban el cielo de Teherán.
El horror se ha trasladado al suelo libanés. Las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) han cruzado la frontera sur, iniciando una invasión terrestre para aniquilar las posiciones de Hezbolá. Las imágenes que llegan desde la zona son devastadoras: columnas de humo en los suburbios de Beirut y miles de civiles huyendo en un éxodo desesperado que ya suma 30.000 desplazados según la ONU. La Repubblica y medios locales reportan el uso de municiones de fósforo en localidades como Yohmor el-Chaqif, un extremo que añade una capa de brutalidad a un conflicto que ya ha dejado más de 700 muertos en Irán, según la Media Luna Roja.
La respuesta de Teherán no se ha hecho esperar, golpeando infraestructuras en el Golfo y provocando daños en la Embajada de EE. UU. en Riad. El régimen iraní ha lanzado una advertencia gélida a Europa: cualquier apoyo a la "agresión" de Washington y Jerusalén será considerado un acto de guerra. Mientras tanto, el caos aéreo es absoluto tras la suspensión de vuelos de grandes compañías como Lufthansa y Air France hacia los principales nodos de la región.
En este escenario de fuego y acero, la diplomacia parece un eco lejano. Con el líder supremo Ali Khamenei muerto en los primeros ataques y el liderazgo iraní descabezado, el temor a una guerra regional total es ya una realidad palpable. "Es la peor pesadilla de los Estados del Golfo", señalan analistas internacionales, mientras el precio del crudo y la estabilidad global penden de un hilo telefónico en Mar-a-Lago.