Irán estrena el misil Sejil contra Israel y golpea la presencia italiana en Kuwait
Irán ha ejecutado un salto tecnológico en su ofensiva contra Israel mediante el despliegue del misil Sejil, un proyectil de combustible sólido con capacidad para golpear objetivos a 2.000 kilómetros. La incursión se ha extendido al aeródromo Ali Al Salem en Kuwait, donde un dron ha alcanzado las instalaciones que albergan a los destacamentos de Italia y Estados Unidos. Mientras el balance de víctimas en el Líbano escala a los 850 fallecidos, el rechazo de Donald Trump a un pacto diplomático bloquea cualquier salida negociada a la crisis en el estrecho de Ormuz.
El escenario bélico en Oriente Medio ha mutado esta madrugada con la entrada en juego del arsenal balístico de combustible sólido de Teherán. La Guardia Revolucionaria ha confirmado el primer uso operacional del misil Sejil, una pieza de ingeniería de 23 toneladas y 2.000 kilómetros de alcance, dirigida específicamente contra los centros de mando de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). De forma simultánea, el radio de acción iraní ha alcanzado la base aérea de Ali Al Salem, en Kuwait, mediante el impacto de un dron que ha comprometido la seguridad del contingente internacional, donde operan destacamentos de Italia y Estados Unidos.
La ofensiva sobre Kuwait marca el cuarto episodio de hostilidades directas contra instalaciones con presencia europea en este ciclo de violencia. Tras las incursiones en la base británica de Akrotiri (Chipre) y los ataques a posiciones francesas e italianas en Irak, el aeródromo de Ali Al Salem ha registrado daños estructurales en una aeronave de transporte, aunque el mando militar italiano ha descartado bajas personales de forma inmediata.
En el plano diplomático, el aislamiento de la estrategia estadounidense es evidente. Donald Trump ha confirmado su negativa a firmar un acuerdo con Irán argumentando que las condiciones actuales son insuficientes. Esta postura choca con la reticencia de aliados históricos como Francia y el Reino Unido, además de potencias asiáticas como China y Corea del Sur, que por ahora rechazan el envío de escoltas militares al estrecho de Ormuz para asegurar el tráfico de crudo.
La situación en el Líbano arroja cifras de una crisis humanitaria acelerada. El Ministerio de Salud libanés cifra en 850 los fallecidos y contabiliza cerca de un millón de desplazados internos debido a la intensificación de las incursiones aéreas israelíes en el sur del país. Mientras la Guardia Revolucionaria emite amenazas directas contra la integridad física de Benjamin Netanyahu, la posibilidad de una incursión terrestre israelí en territorio libanés se consolida como el siguiente paso de esta escalada.