Javier Milei desafía a la ciencia: "una empresa puede contaminar el río todo lo que quiera"
Argentina vive hoy una jornada decisiva en el Senado con la posible derogación de la Ley de Protección de Glaciares. Mientras el Gobierno busca liberar el terreno para la minería, las declaraciones del presidente sobre la libertad para contaminar incendian el debate global por el control de las reservas de agua dulce.
La cordillera de los Andes se ha convertido hoy en el epicentro de un terremoto político que amenaza con cambiar el mapa de la supervivencia hídrica en Sudamérica. El Senado de la Nación Argentina debate bajo una tensión extrema la reforma de la Ley 26.639, una norma que desde 2010 actúa como escudo frente al avance de las multinacionales extractivas. La intención de Javier Milei es clara: fragmentar el concepto de "ambiente periglacial" y devolver a las provincias la potestad de decidir qué se protege y qué se sacrifica por el oro, el litio y el cobre.
"¿Dónde está el daño?", preguntaba Milei en declaraciones que hoy resuenan como una declaración de guerra ambiental. Para el mandatario, el agua "sobra" y su contaminación no es un problema hasta que aparezca la escasez. Pero la ciencia no opina igual. Desde el CONICET y el IANIGLA, expertos como la doctora Gabriela González Trilla advierten que esta "flexibilización" es, en la práctica, un certificado de defunción para los ecosistemas de alta montaña que alimentan los ríos de todo el país.
El choque es total. Mientras diarios internacionales como The Guardian y El País ponen el foco en el "anarcocapitalismo hídrico", en las calles de Buenos Aires la consigna "La Ley de Glaciares no se toca" ruge frente a un Congreso blindado. El Gobierno, con el apoyo de senadores de provincias mineras como San Juan y Catamarca, confía en obtener los votos necesarios argumentando que la reforma atraerá inversiones por más de 20.000 millones de dólares.
El impacto para Mallorca y el Mediterráneo no es lejano: este precedente de "privatización de la contaminación" marca una deriva peligrosa en la gobernanza climática global. Si el agua, el recurso más preciado del siglo XXI, deja de ser un bien público para convertirse en un vertedero con precio de mercado, el futuro de la resiliencia hídrica mundial está en juego. Argentina vota hoy si prefiere el brillo efímero del oro o la garantía eterna del hielo.