Los dos cazas F-15K que colisionaron en Corea del Sur fue por la imprudencia de sus pilotos
La colisión de dos aeronaves F-15K en Daegu ha revelado una peligrosa cultura de grabaciones personales durante misiones de combate. El Consejo de Auditoría e Inspección de Seúl confirma que el siniestro se produjo mientras los efectivos militares intentaban capturar imágenes para el recuerdo, forzando maniobras de aproximación que resultaron en daños por valor de 880 millones de wones.
El informe oficial detalla que el piloto del avión de flanco decidió realizar maniobras bruscas para obtener el "encuadre perfecto" de su última salida con la unidad, utilizando su teléfono móvil personal. Al percatarse de la acción, el líder de la formación instó a otro tripulante a grabar la escena, lo que derivó en una proximidad extrema entre las máquinas. El caza de flanco ascendió y giró de forma repentina hasta invertirse 137 grados, provocando un impacto que destrozó el ala izquierda del avión guía y el estabilizador de cola del segundo aparato.
Aunque los implicados lograron aterrizar y resultaron ilesos, la reparación ha supuesto un elevado coste para el erario público. El responsable, que ahora vuela para una aerolínea comercial, deberá abonar una décima parte de la factura tras alegar que existía un "consentimiento tácito" entre la tripulación para realizar el reportaje improvisado