POLÍTICA MIGRATORIA EN EUROPA FRENTE A ESPAÑA

Alemania ofrece un "cheque de salida" de hasta 4.000 euros para que los inmigrantes abandonen el país

El Gobierno alemán acelera su plan de retorno voluntario ofreciendo incentivos económicos a familias para reducir la presión migratoria y evitar las costosas deportaciones forzosas.

Migrantes en Alemania
Migrantes en Alemania

Alemania da un giro radical en su estrategia de control de fronteras. El Ministerio del Interior, liderado por Nancy Faeser, pone sobre la mesa una oferta económica difícil de ignorar: hasta 4.000 euros por familia a cambio de que abandonen el territorio alemán de forma voluntaria. Es lo que ya se conoce en los medios como el "autodeporte", una medida que busca vaciar los centros de acogida y ahorrar millones al erario público.

Nancy Faeser ministra alemana interior
Nancy Faeser ministra alemana interior

La mecánica es sencilla pero contundente. Según recogen medios como ABC y el diario alemán Tagesspiegel, el programa REAG/GARP financia no solo el billete de vuelta y los costes del viaje, sino que añade una "ayuda de inicio" inmediata. Cada adulto recibe 1.000 euros y cada menor 500 euros, con un tope máximo por unidad familiar que alcanza los 4.000 euros. El objetivo es claro: incentivar la salida antes de que se agote la vía judicial y la policía tenga que intervenir con una expulsión forzosa, cuyo coste para el Estado es infinitamente superior.

Las cifras que maneja la Oficina Federal de Migración y Refugiados (BAMF) son reveladoras. Solo en lo que va de año, más de 16.600 personas se acogen a estos programas de retorno. El impacto es especialmente visible en la comunidad siria tras el colapso del régimen de Al Asad; Berlín ve ahora una ventana de oportunidad para fomentar estos regresos masivos. “Es preferible financiar un nuevo comienzo en el país de origen que gestionar una estancia sin futuro aquí”, señalan fuentes gubernamentales citadas por el Spiegel.

Oficina inmigración alemana
Oficina inmigración alemana

Sin embargo, la medida no está exenta de una fuerte carga emocional. Familias enteras se enfrentan al dilema de aceptar un fajo de billetes para renunciar al "sueño alemán". El programa incluso contempla ayudas adicionales para vivienda y reformas en los países de destino, intentando garantizar que quienes se marchan no vuelvan a intentar la travesía hacia Europa.

Es una carrera contra el reloj y contra los presupuestos. Mientras la presión social aumenta, Alemania apuesta por el talonario como herramienta diplomática y migratoria. Un "negocio" donde el Estado paga para no tener que expulsar, y el migrante cobra para volver a empezar de cero lejos de las fronteras de la UE.