Ceuta y Melilla son el inicio; Canarias es el siguiente objetivo
Marruecos ejecuta un movimiento estratégico en dos frentes. Al tiempo que reactiva la reclamación sobre Ceuta y Melilla aprovechando la saturación de las fronteras españolas, Rabat exhibe músculo militar junto a Estados Unidos a las puertas de Canarias. El objetivo de esta ofensiva coordinada parece claro: forzar el desgaste en las ciudades autónomas hoy, para desplazar la presión política hacia las aguas del archipiélago atlántico mañana.
La hoja de ruta de Rabat: asfixia en las ciudades autónomas para cercar a Canarias
Marruecos no improvisa. El control de los tiempos políticos por parte de Rabat responde a una hoja de ruta meticulosa que aprovecha las vulnerabilidades de España para ganar terreno. La última ofensiva del vecino del sur deja claro que la estrategia de desgaste sobre Ceuta y Melilla es solo la primera casilla de un tablero que tiene como meta final el control del espacio marítimo de Canarias.
Las declaraciones del ministro de Justicia marroquí, Abdellatif Ouahbi, asegurando que la soberanía de las dos ciudades autónomas se cuestiona «en cada encuentro» bilateral, buscan medir la resistencia de Madrid. No es casual que el aviso llegue en plena crisis migratoria, con Ceuta desbordada en la gestión de menores. Rabat detecta la fragilidad del momento y activa la presión diplomática.
La pinza militar sobre el Atlántico
Pero el verdadero mensaje de fondo se ha redactado con pólvora. Las Fuerzas Armadas Reales, en alianza con Estados Unidos, acaban de probar un misil de crucero de largo alcance con capacidad de ataque de precisión. El ensayo se ha realizado en el nuevo centro militar AMTEC, ubicado en la región de Tan-Tan.
La localización es pura geopolítica: estas instalaciones están situadas en la costa, a apenas un paso de Lanzarote y Fuerteventura. Con el respaldo del mando norteamericano (AFRICOM), Marruecos consolida una posición de hegemonía militar en el área atlántica.
La estrategia es una pinza perfecta. Primero se debilita la posición de Ceuta y Melilla mediante la saturación fronteriza y la exigencia política. Una vez condicionado ese flanco, el foco se desplaza irremediablemente hacia el sur. Con el nuevo músculo armamentístico desplegado a las puertas del archipiélago y la vista puesta en las aguas territoriales, Canarias se convierte en el siguiente objetivo estratégico de un vecino que sabe que el tiempo juega a su favor.