Muere un polaco bajo los efectos de las drogas en Palma tras recibir una descarga de Táser de la Policía Nacional
Un hombre de nacionalidad polaca de 47 años ha fallecido esta madrugada en Palma tras entrar en parada cardiorrespiratoria al ser reducido con una pistola Táser por la Policía Nacional. Los hechos, ocurridos en una vivienda del Coll d’en Rabassa, se desencadenaron cuando la víctima, presuntamente bajo los efectos de sustancias estupefacientes, comenzó a destrozar el mobiliario, obligando a sus tres hijos menores a escapar aterrorizados para refugiarse con una vecina. Pese a las maniobras de reanimación, el impacto de la descarga eléctrica resultó fatal para el varón, de gran corpulencia.
La madrugada en el Coll d’en Rabassa se quebró a las 04:15 horas entre gritos, golpes y una violencia incontrolable. Un hombre, identificado como ciudadano de nacionalidad polaca, entró en un estado de agitación extrema que fuentes policiales califican de "delirio agitado". En el interior de la vivienda, sus tres hijos menores vivieron minutos de puro pánico al ver a su padre fuera de sí, destrozando todo a su paso. La madre, según confirman fuentes de la investigación, se encontraba de viaje en el momento de la tragedia
La intervención de la Policía Nacional fue inmediata tras la alerta de los vecinos. Al llegar, los agentes se encontraron con una escena dantesca: el hombre, de gran envergadura física, ignoró todas las órdenes y mantuvo una actitud hostil y agresiva. Ante el riesgo inminente y la imposibilidad de reducirlo por medios físicos convencionales, un agente disparó el dispositivo electrónico de control (Táser). La descarga buscaba la inmovilización, pero el corazón del hombre no resistió.
El impacto emocional en el barrio es total. Los sanitarios del SAMU 061, desplazados de urgencia, no pudieron más que certificar el deceso tras largos minutos de intentar devolverle el pulso (Fuente: Última Hora). En el registro posterior del inmueble, los investigadores hallaron restos de drogas, lo que refuerza la hipótesis de un brote psicótico inducido por el consumo. Ahora, el Grupo de Homicidios y la Policía Científica analizan cada segundo de la intervención para determinar si el uso del arma eléctrica fue proporcional. Una familia rota, tres niños marcados por el horror y un debate que vuelve a encenderse sobre la seguridad de estos dispositivos en situaciones de máxima tensión.