DRAMA EN ANDALUCIA Y SOLIDARIDAD EN PALMA

Palma silencia su agenda oficial: el dolor por la tragedia de Córdoba apaga los focos de Sant Sebastià

Palma se queda sin su voz institucional. El Ayuntamiento de Palma ha tomado una decisión drástica: suspender toda la agenda oficial de las fiestas de Sant Sebastià 2026. La masacre ferroviaria en Adamuz (Córdoba), que ya deja una cifra desgarradora de 40 muertos, ha dejado al país en estado de shock. Mientras las banderas ondean a media asta, el consistorio ha decidido que no es momento de brindis ni de discursos políticos, sino de respeto y silencio profundo por las familias rotas en las vías.

Sant Sebastià en la Catedral
Sant Sebastià en la Catedral

La noticia ha caído como una losa en Palma. El consistorio palmesano ha cancelado de forma fulminante los actos protocolarios, desde los Premis Ciutat de Palma hasta la emblemática Diada Ciclista. No habrá presencia institucional en las celebraciones, en un gesto de solidaridad que une el Mediterráneo con Andalucía. España está de luto oficial y Palma ha decidido que su rostro público debe ser el de la empatía absoluta.

torrada sant sebastia
torrada sant sebastia

Con un minuto de silencio que cortaba la respiración frente a la Lonja, los pescadores y ciudadanos han rendido tributo a las víctimas  Sin embargo, el espíritu de la ciudad no se rinde. En un contraste cargado de emoción, las cofradías y entidades cívicas han protagonizado uno de los momentos más impactantes de la jornada con un mensaje rotundo,: "Hemos decidido continuar con las fiestas para celebrar la vida". La calle seguirá viva, los foguerons privados arderán en honor a los que ya no están, pero lo harán sin el boato de la administración.

Guardia Civil en el lugar del accidente
Guardia Civil en el lugar del accidente

El accidente de Córdoba, calificado como "dantesco" por los equipos de emergencia, ha marcado un antes y un después. Mientras el ministro Óscar Puente busca respuestas entre los amasijos de hierro del tren Alvia e Iryo, Palma se divide entre el vacío oficial y la resistencia emocional de sus vecinos. Se suspende la foto, se suspende el protocolo, pero se mantiene el latido de un pueblo que llora a las víctimas mientras intenta, con el corazón encogido, recordar que la vida sigue.