El infierno de una pareja en Palma: apaleada con una barra de hierro y apuñalada al intentar defenderse
Un hombre duerme ya en prisión tras desatar el caos en los alrededores del estadio de Son Moix. El agresor la emprende a golpes con una mujer y, cuando su pareja interviene para salvarla, le asesta dos puñaladas en el pecho. Tras una intensa caza al hombre por los descampados de la zona, la Policía Nacional logra neutralizar al atacante oculto entre la maleza.
El pánico se apoderó del entorno de Son Moix. Lo que comenzó como una fuerte discusión un sábado por la tarde, terminó en un escenario de sangre y terror que mantuvo a Palma en vilo. Los hechos, que se han conocido con todo lujo de detalles tras el decreto de prisión provisional para el agresor, dibujaron una secuencia de violencia irracional.
Todo estalló a plena luz del día, sobre las 16:15 horas. Un hombre perdió los estribos contra una mujer en plena calle. No se detuvo en las palabras: el agresor sacó un spray de pintura y la roció por completo antes de pasar a una brutal agresión física. Con una barra de hierro en la mano, golpeó con saña la cabeza y las piernas de la víctima, dejándola indefensa en el suelo.
Un acto heroico que casi termina en tragedia
Fue en ese momento cuando la pareja de la mujer, testigo del horror, se lanzó a protegerla. Pero el atacante no retrocedió. Lejos de deponer su actitud, sacó un arma blanca y arremetió contra el hombre, asestándole una puñalada directa al tórax. El impacto fue seco y certero. El herido cayó mientras el agresor aprovechó la confusión para huir a toda prisa hacia un descampado cercano, perdiéndose entre la vegetación.
La respuesta ciudadana fue inmediata. Varios testigos socorrieron al herido, taponando su herida mientras las patrullas de la Policía Nacional y Local cercaban la zona. El hombre fue trasladado de urgencia a un centro hospitalario donde, tras momentos de gran incertidumbre, fue estabilizado. Su pareja también precisó asistencia médica por una brecha en la cabeza.
Una hora de tensión en el descampado
La Policía no dio tregua. Los agentes del Grupo de Atención al Ciudadano desplegaron una batida milimétrica por el área, una zona de abundante maleza que dificultaba la visión. Tras una hora de tensión máxima, el cerco se cerró: localizaron al agresor agazapado entre los matorrales, tratando de hacerse invisible a la justicia.
En el lugar de la detención, los investigadores intervinieron el arsenal del horror: la barra de hierro, un cuchillo y parte de unas tijeras rotas. Según confirmaron fuentes policiales, el detenido pasó a disposición judicial donde se decretó su ingreso en prisión. Palma respira tras el arresto de un hombre que convirtió una tarde de sábado en una auténtica pesadilla.