El Atlético Baleares y el Poblense sellan su billete al playoff mientras el Andratx y Porreres consuman su caída
La Segunda RFEF ha dictado sentencia para los representantes mallorquines en un domingo de contrastes radicales. El Atlético Baleares garantizó su condición de cabeza de serie tras derrotar por la mínima al Porreres, mientras que el Poblense firmó una remontada épica en Terrassa para certificar su presencia en la fase de promoción. La nota amarga la protagonizó el Andratx, cuyo empate ante el Alcoyano certifica matemáticamente su descenso de categoría.
El mapa futbolístico de la isla ha quedado redibujado tras noventa minutos de tensión constante. En Ses Forques, el proyecto liderado por Luis Blanco demostró oficio ante un rival ya desahuciado. El Atlético Baleares llevó el peso del duelo desde el pitido inicial, aunque la falta de puntería y un poste de Moha Keita mantuvieron la incertidumbre hasta el descanso. La reanudación trajo consigo el drama de los once metros: Jaume Tovar erró un primer penalti, pero la insistencia blanquiazul encontró premio cuando el propio Keita no perdonó en una segunda pena máxima en el tramo final. Con este triunfo, el club de la Vía de Cintura asegura la plata liguera y llegará con la moral reforzada al asalto de la Primera RFEF, mientras que el Porreres tendrá que pasar por el purgatorio de la tercera,
Simultáneamente, en territorio catalán, el Poblense de Óscar Troya escribió una página de supervivencia pura. Los azulgranas se sobrepusieron a un inicio accidentado, donde un desvío desafortunado de Payeras adelantó al Terrassa. Lejos de amedrentarse, la capacidad de respuesta de los de Sa Pobla fue inmediata gracias a un potente remate de Nofre. Pese a volver a verse por debajo antes del intermedio y conceder un penalti que Sabater detuvo de forma magistral, el equipo balear tiró de casta. En un final de infarto, Marco culminó un contragolpe quirúrgico para poner el 2-3 definitivo en el minuto 96, desatando la euforia de una plantilla que ya sueña con el ascenso.
La otra cara de la moneda se vivió en Sa Plana. El Andratx necesitaba una carambola que nunca llegó. Frente al Alcoyano, los pupilos de José Contreras exhibieron más voluntad que fútbol en un choque denso, bloqueado en la zona ancha. Un disparo de Garrido que impactó en la madera fue el último aliento de un equipo que, con el pitido final y el empate sin goles, asume el regreso a la Tercera Federación. El orgullo mostrado en la segunda mitad no bastó para salvar una temporada de excesivo sufrimiento.