DE LA GLORIA AL BARRO EN UN SUSPIRO

Muriqi estrella las esperanzas del Mallorca en el cielo de Elche

El conjunto de Demichelis saboreó la tranquilidad con un destello de clase dePablo Torre, pero la fragilidad defensiva, demasiada expuesta por el técnico, y un error inexplicable del "Pirata" desde los once metros en el 91' devuelven al mallorquinismo a la pesadilla del descenso.

Muriqui
Muriqui

Hay tardes que se quedan grabadas en la retina por la crueldad de su guion, y la de este sábado en el Martínez Valero es, sin duda, una de ellas. El Mallorca tenía en su mano dar un golpe sobre la mesa, alejarse de la quema y confirmar que el "efecto Demichelis" era una realidad tangible. En lugar de eso, el equipo regresa a la isla con una mochila cargada de dudas y la sensación de haber desperdiciado una vida extra en esta partida de ajedrez que es la permanencia.

Lumumba
Lumumba

El inicio invitaba al optimismo. Con un Luvumbo eléctrico que estrenaba titularidad y un Mateo Joseph incisivo, el equipo bermellón parecía tener el mando. La recompensa llegó tras el descanso: una jugada coral que Pablo Torre culminó con la sutileza de los elegidos. El 0-1 en el 58' era el bálsamo que toda la afición esperaba. Pero la alegría en el seno mallorquinista dura lo que un suspiro en un huracán.

Pablo Torre
Pablo Torre

Apenas tres minutos después, un error grosero de Mascarell en un despeje habilitó a Rafa Mir para fusilar a Leo Román. El empate descompuso al Mallorca, que pasó de dominador a víctima en un pestañeo. El Elche, espoleado por su gente tras tres meses de sequía, olió la sangre y Tete Morente, entrando como un avión al segundo palo, puso el 2-1 que dejaba a los de Palma contra las cuerdas. Toda la valentia del entrenador en el último partido se diluyó en un cambio de táctica que desconcertó a los suyos y los abocó a una espìral de dudas que se creian superadas...

Lo que sucedió en el descuento es de los que encogen el alma. El VAR hizo justicia tras una mano clara de Bigas, y frente al balón se plantó él. Vedat Muriqi. El hombre de los milagros, el que nunca falla, el seguro de vida del club. Pero el fútbol es caprichoso y cruel: el kosovar golpeó con excesiva potencia, mandando el cuero —y las ilusiones de miles de mallorquinistas— a la grada. Toca remontar a nivel de juego, pero sobre todo de confianza...

Portada