UN REGLAMENTO PARA RECUPERAR LA CONFIANZA

Alcúdia se blinda: las claves del nuevo código ético que busca poner fin a la era de las facturas sin control

Ya no hay marcha atrás. Desde el pasado 16 de diciembre de 2025, el Ayuntamiento de Alcúdia cuenta con un Reglamento del Código Ético que regula cada euro de sus cargos electos. Tras un año de tensiones por gastos de representación que muchos consideraron desorbitados, la normativa oficial llega para imponer la austeridad como norma y no como excepción.

Alcúdia se blinda: las claves del nuevo código ético que busca poner fin a la era de las facturas sin control
Alcaldesa de Alcúdia y ex concejal de turismo
Alcaldesa de Alcúdia y ex concejal de turismo

El Boletín Oficial de las Illes Balears (BOIB) lo ha dejado claro: el Reglamento del Código ético para cargos electos y personal eventual ya es de obligado cumplimiento. Esta normativa, amparada en la Ley 20/2006 de régimen local de las Islas Baleares, entró en vigor apenas un día después de su firma electrónica por parte de la alcaldesa Josefina Linares Capó, el 15 de diciembre.

Pero, ¿qué significa esto en el día a día? Significa que el fantasma de las facturas "antiéticas" que provocaron el cese del anterior edil de Turismo de VOX en febrero —con aquellos sonados 250 euros por comida y 200 euros en taxis— tiene ahora un muro legal infranqueable.

Restaurant Es Cruce
Restaurant Es Cruce

El "Factor Es Cruce": La medida del sentido común Para entender la magnitud del cambio, bajemos el reglamento a la calle. Con el nuevo código, la discrecionalidad se reduce. Si tomamos como referencia un templo del producto local y el precio justo como es Es Cruce, la comparativa es reveladora:

  • Antes: Una comida de un solo cargo público podía costar 250 euros.
  • Ahora: Bajo el espíritu de este reglamento, ese mismo presupuesto debería cubrir un banquete para diez personas en Es Cruce. Hablamos de diez servicios completos de un menú tipo compuesto de una buena botella de vino ( no el de la casa ) y agua, arroz de matanzas, lengua con alcaparras, crema catalana, café y copa (el Farias ya está prohibido).  
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El reglamento no prohíbe comer o viajar por trabajo, pero exige que el gasto sea proporcional y justificado. Se acabaron los pagos por abandonar hoteles fuera de hora o los desplazamientos en taxi con tarifas que parecen de avión. El texto oficial busca que la promoción de Alcúdia no sea una excusa para el exceso, sino un ejercicio de responsabilidad administrativa.

En definitiva, Alcúdia busca pasar página. El cese del concejal de turismo fue el síntoma; este nuevo reglamento pretende ser la cura. La austeridad ya no es una opción política en Alcúdia, es un mandato del BOIB. El tiempo dirá si éste era el medicamento idóneo. 

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