El 'Duty Free' de Palma estalla contra el expolio de AENA: sudor, contratos basura y precariedad infrahumana
Abanicos frente a los golpes de calor, contratos basura y un único baño para cincuenta personas. La plantilla del 'Duty Free' del aeropuerto de Palma ha estallado contra unas condiciones laborales que rozan lo infrahumano. Los trabajadores señalan directamente al modelo centralista de AENA, una entidad que exprime la mina de oro mallorquina para llevarse los beneficios fuera de la sila, mientras bloquea con uñas y dientes la cogestión de la isla para perpetuar el expolio y precarizar a su personal.
La plantilla del 'Duty Free' de Palma estalla contra la precariedad laboral en un aeropuerto que desvía sus beneficios fuera de Mallorca
El aeropuerto de Palma vuelve a situarse en el centro de la polémica, esta vez por las extremas condiciones laborales que soporta el personal de sus tiendas libres de impuestos. Sindicatos como UGT y USO han denunciado formalmente ante la Inspección de Trabajo una situación que califican de "infrahumana": empleados trabajando a temperaturas de hasta 33°C por fallos en el aire acondicionado, desmayos por golpes de calor y una alarmante falta de infraestructuras básicas, que obliga a medio centenar de personas por turno a compartir un único aseo y a comer en los pasillos de las instalaciones.
La protesta de los trabajadores señala directamente a un modelo de gestión económica que prioriza los ingresos de la entidad central sobre el bienestar local. Mientras el aeródromo balear se consolida como uno de los más rentables de la red, los beneficios generados en las islas se centralizan fuera de la comunidad autónoma. Esta falta de retorno social se traduce, según los representantes de los trabajadores, en una degradación progresiva de los contratos —con reducciones forzosas de jornadas de 40 a 20 horas semanales— y en una sobrecarga de trabajo inasumible para una plantilla precarizada.
El conflicto reaviva el histórico debate sobre la gestión de las infraestructuras en Baleares. La negativa sistemática de AENA a permitir la cogestión aeroportuaria por parte de las instituciones autonómicas y locales perpetúa un modelo de explotación vertical. Sin capacidad de decisión desde la isla, los sindicatos denuncian que se facilita un expolio de los recursos económicos generados en Mallorca, blindando un sistema donde las grandes cifras de negocio estatales conviven con neveras con moho, falta de vestuarios y condiciones laborales indignas en la principal puerta de entrada del turismo balear.