NOCHE MÁGICA CON ALCOHOL, CARNÉ CADUCADO, COCHE PARA EL DESGUACE Y DESTROZOS DEL MOBILIARIO URBANO

Un conductor borracho revienta cuatro bolardos en Palma

El suceso ha tenido lugar en la calle Alfons el Magnànim de Palma cuando un hombre que circulaba con el permiso de conducir expirado perdió la estabilidad de su vehículo. La Unidad de Atestados de la Policía de Palma confirmó que el individuo duplicaba la tasa máxima de alcohol permitida tras impactar frontalmente contra el mobiliario urbano frente a la antigua prisión.

Vehículo siniestrado
Vehículo siniestrado

El siniestro se produjo a plena luz del día en una de las arterias más transitadas de la capital. El automovilista, tras desviarse de la trayectoria natural de la calzada, colisionó de forma violenta contra cuatro postes de protección peatonal, dejando la parte delantera de su coche completamente destrozada. Los agentes de la UVAC se desplazaron de inmediato al enclave para asegurar la zona y someter al implicado a las pruebas reglamentarias.

Escena del accidente
Escena del accidente

Los resultados del alocholímetro arrojaron una cifra de 0,59 miligramos de alcohol por litro de aire espirado. Aunque el límite para el delito penal genérico se sitúa en 0,60, la existencia de un accidente con daños materiales y la evidente influencia de las sustancias en la conducción podrían derivar en una acusación por conducción temeraria. Según el Código Penal, este comportamiento se castiga con penas que oscilan entre los seis meses y los dos años de prisión, además de la privación del derecho a conducir por un periodo de hasta seis años.

A esta situación se suma una irregularidad administrativa grave, ya que el infractor conducia con el permiso caducado. La patrulla procedió a tramitar la denuncia correspondiente por una negligencia que, pese a la espectacularidad de los destrozos, no causó heridos entre los transeúntes. El responsable afronta ahora una sanción económica que alcanza los 1.000 euros por la tasa de alcoholemia, sumada a la multa por circular con el permiso caducado y la responsabilidad civil por los daños ocasionados al patrimonio público. En resumen: Una noche para recordar al día siguiente con la resaca.

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