Trump amenaza a Omán, el pais árabe que prohibe entrar con el coche sucio a sus ciudades
¿Te imaginas que un gigante mundial como Estados Unidos amenace de repente a uno de sus amigos más pacíficos? Eso es justo lo que acaba de pasar. El presidente Donald Trump ha soltado una advertencia de lo más directa contra Omán, un pequeño sultanato que siempre intenta mantenerse al margen de los líos en Oriente Medio. ¿El motivo? Que a Washington no le hace nada de gracia que los omaníes intenten arreglar por su cuenta el caos en el Estrecho de Ormuz.
La frase de Trump que ha puesto a un pequeño país neutral en el ojo del huracán
¿Te imaginas que un gigante mundial como Estados Unidos amenace de repente a uno de sus amigos más pacíficos? Eso es justo lo que acaba de pasar. El presidente Donald Trump ha soltado una advertencia de lo más directa contra Omán, un pequeño sultanato que siempre intenta mantenerse al margen de los líos en Oriente Medio. ¿El motivo? Que a Washington no le hace nada de gracia que los omaníes intenten arreglar por su cuenta el caos en el Estrecho de Ormuz.
Para entender el revuelo, hay que mirar un mapa: ese estrecho paso marítimo es la auténtica yugular del petróleo mundial. Desde que estalló el conflicto con Irán, la zona lleva meses bloqueada y medio paralizada. Mientras Trump pasa olímpicamente de prorrogar acuerdos de paz y prefiere mantener la presión al límite, Omán se había arremangado para negociar en secreto con Teherán y reabrir el tráfico de barcos.
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Lejos de ser un simple punto en el mapa del petróleo, este fascinante sultanato esconde detalles de lo más singulares: está prohibido por ley entrar con el coche sucio a sus ciudades, sus rascacielos brillan por su ausencia —ya que prefieren una arquitectura tradicional que respeta el paisaje— y no encontrarás ni rastro de las típicas tensiones del islam radical, al practicar una rama moderada propia y exclusiva llamada ibadismo.
El "detalle" geográfico que quizás no sabías
Este suceso se suma a la oleada de incidentes en la zona que analizamos recientemente, recordando lo frágil que es el tablero energético global. Lo curioso es que Omán no es un actor cualquiera: aunque es aliado tradicional de Occidente, comparte frontera directa con el agua donde se cuece todo y ya ha recibido más de un susto en forma de misil despistado.
Por eso, los omaníes actúan como los clásicos mediadores de película, intentando calmar a la bestia. Pero a la Casa Blanca le ha sentado como un tiro que se adelanten por la libre. Entre bambalinas, las negociaciones van tan rápido que Teherán ya hablaba de repartirse hasta un 7% de comisión por cada carguero que cruce. Un negocio redondo que a Washington, empeñado en ahogar económicamente a los ayatolás, le parece una auténtica traición.
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