CARNICERÍA EN EL MERCADILLO

El ejército de Nigeria mata por “error” a centenares de civiles en un bombardeo contra “el yihadismo”

La Operación Hadin Kai, diseñada para descabezar las células de Boko Haram e ISWAP, ha provocado una catástrofe humana en el mercado de Jilli. Fuentes locales y agencias internacionales confirman que el ataque aéreo alcanzó de lleno una zona de intercambio comercial masivo, dejando un rastro de más de 200 fallecidos y centenares de heridos, muchos de ellos críticos que están siendo evacuados a hospitales de Geidam y Damaturu.

Muertos del bombardeo
Muertos del bombardeo

La aviación nigeriana ha vuelto a golpear el corazón de la población civil en su intento por neutralizar la insurgencia islamista en el noreste del país. Lo que debía ser una misión de precisión contra terroristas islamistas en el eje fronterizo entre Borno y Yobe se transformó el sábado en una carnicería. Según relatan supervivientes y líderes tradicionales como Lawan Zanna Nur Geidam a la agencia Reuters y medios como el Daily Trust, los proyectiles impactaron en un recinto ferial repleto de ciudadanos que realizaban sus compras semanales.

Munición empleada
Munición empleada

El escenario tras las detonaciones es desolador. Testigos presenciales describen cuerpos desmembrados bajo los escombros de los puestos de venta y un colapso absoluto en el Specialist Hospital Geidam, donde los sanitarios no dan abasto para atender a los mutilados por la metralla. Aunque el recuento oficial inicial de cadáveres identificados se sitúa en 56, las autoridades locales advierten de que la cifra final superará los dos centenares debido a la cantidad de personas dadas por desaparecidas y la extrema gravedad de los trasladados a la capital regional.

Imágenes de la carniceria
Imágenes de la carniceria

Amnistía Internacional ha condenado de inmediato esta "flagrante indiferencia" por la seguridad de los no combatientes. No es un hecho aislado: el historial militar de Nigeria está manchado por ataques “erróneos” en campos de desplazados y núcleos urbanos durante la última década. Mientras el mando militar mantiene un silencio sepulcral sobre el número de bajas civiles, las agencias humanitarias denuncian que el uso de ataques aéreos en zonas de alta densidad poblacional vulnera cualquier estándar de derecho internacional. El mercado de Jilli, punto neurálgico para la economía de subsistencia de miles de familias, se ha convertido en el símbolo más reciente de una guerra que parece no distinguir entre verdugos y víctimas.

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