El violento incidente se suma a una oleada de casos en Mallorca e Ibiza: pasajeros ebrios, peleas, despegues abortados y caos aéreo en 2025.
Pánico en el aire: una pelea en un vuelo de Edimburgo a Tenerife reaviva las alarmas tras incidentes similares en Balears
Un tripulante resultó agredido en pleno vuelo entre Edimburgo y Tenerife, obligando a activar la prioridad de aterrizaje y la asistencia policial. La prensa escocesa lo califica de “otro episodio vergonzoso”, recordando disturbios recientes vinculados a turistas rumbo a Balears.
Nuevo estallido de tensión en las alturas. El vuelo que partió de Edimburgo hacia Tenerife Sur terminó convertido en un combate aéreo cuando varios pasajeros iniciaron una pelea que dejó a un tripulante herido y obligó a una maniobra de aproximación de emergencia. Los controladores describieron la situación como “crítica”, mientras que los testigos hablaron de “pánico total”.
Pero este no es un caso aislado: es la punta del iceberg de una tendencia que ha convertido los cielos europeos en un escenario cada vez más conflictivo. Y Balears, especialmente Mallorca e Ibiza, se han llevado la peor parte en 2025.
Solo este año, varios vuelos con destino a Mallorca han terminado intervenidos por la policía debido a pasajeros ebrios. El episodio más grave ocurrió el 26 de junio en Leipzig/Halle, cuando un joven alemán de 27 años quedó inconsciente por una tasa de 1,7 g/l de alcohol, obligando al comandante a cancelar el despegue y a evacuar el avión. En marzo, otro pasajero ebrio fue expulsado en Bremen, provocando 45 minutos de retraso y riesgo de indemnizaciones; y en mayo, un turista completamente alcoholizado fue retirado de un vuelo que partía desde Núremberg.
Ibiza tampoco se queda atrás: peleas, gritos y abuso de alcohol convirtieron en mayo y junio varios vuelos en auténticos infiernos aéreos, con pasajeros saltando en la cabina, agresiones y vómitos generalizados.
Con este nuevo incidente en Tenerife, Europa confirma el diagnóstico: la epidemia de “air rage flights” va en aumento, mientras aerolíneas y autoridades exigen sanciones más duras y controles previos antes de embarcar.
